Por Redacción | SERIE ESPECIAL: MÉXICO 2026
La Guerra contra el narco, sigue dando (y mucho) de que hablar. La reciente detención de un nuevo implicado en el brutal asesinato de Hipólito Mora, ocurrido en junio de 2023 en La Ruana, Michoacán, podría leerse como una victoria de la justicia. Sin embargo, en el contexto amplio de la realidad mexicana, es más bien el recordatorio de una tragedia sistémica: el Estado mexicano llega casi siempre tarde, cuando la sangre ya se ha secado sobre el asfalto.
La muerte de Mora, un hombre que tomó las armas porque el gobierno no pudo defenderlo, no fue un hecho aislado. Fue el síntoma terminal de una enfermedad que lleva dos décadas carcomiendo las instituciones. A las puertas de 2026, y tras siete años de la autodenominada «Cuarta Transformación», es imperativo hacer un corte de caja brutalmente honesto.
Esta es la primera entrega de una serie especial donde analizaremos por qué, a pesar de tres alternancias políticas en la presidencia (PAN, PRI y Morena), la curva de la violencia se ha enquistado en niveles de conflicto bélico.

El inicio de la «guerra» y la fragmentación del avispero
Para entender dónde estamos, hay que volver a 2006. La llamada guerra contra el narco lanzada por Felipe Calderón sacó al Ejército de los cuarteles con una estrategia de confrontación directa. El objetivo era decapitar a las grandes organizaciones criminales.
El resultado, visto con la frialdad de los datos, fue catastrófico. Al golpear a las cabezas sin desmantelar las estructuras financieras y políticas que las sostenían, los grandes cárteles se fragmentaron. De un puñado de organizaciones monolíticas, pasamos a cientos de células locales, más violentas, menos predecibles y dedicadas a delitos depredadores contra la población, como la extorsión y el secuestro.
Fue en ese vacío de poder, en esa ausencia de Estado provocada por la guerra contra el narco, donde surgieron figuras como Hipólito Mora y las autodefensas en 2013. Su existencia misma era la prueba palpable de que el gobierno había perdido el control del monopolio de la fuerza en vastas regiones del país. El sexenio de Enrique Peña Nieto intentó administrar el caos mediáticamente, pero la hidra ya tenía demasiadas cabezas.

La promesa de la paz y la realidad de la militarización
En 2018, la promesa de Andrés Manuel López Obrador de «Abrazos, no balazos» y de regresar al Ejército a los cuarteles resonó en un país hastiado de muerte. Sin embargo, la realidad operativa de su gobierno y el primer año de Claudia Sheinbaum muestran una dirección opuesta.
La creación de la Guardia Nacional institucionalizó la militarización de la seguridad pública a un nivel nunca visto. Hoy, hay más botas militares en las calles que en los peores años de la guerra contra el narco de Calderón. Si bien la retórica cambió, la estrategia de fondo siguió descansando en la fuerza castrense para labores policiales para las que no están entrenados.
Los datos son tozudos. Aunque los homicidios dolosos han mostrado una ligera contención en los últimos años, se han estancado en una meseta altísima, rondando los 30,000 asesinatos anuales. La violencia no desapareció; se normalizó. El Estado no recuperó territorio; aprendió a coexistir con zonas donde su presencia es meramente testimonial o reactiva, como muestra la imagen que encabeza este reportaje.

Un diagnóstico sin colores partidistas
La conclusión tras dos décadas es amarga pero necesaria: la guerra contra el narco no se ha ganado, y la alternancia democrática no ha sido suficiente para construir un aparato de seguridad civil funcional.
Ya sea bajo la bandera azul del PAN, la tricolor del PRI o la guinda de Morena, el Estado mexicano ha demostrado una incapacidad crónica para garantizar el derecho más básico de sus ciudadanos: el derecho a la vida y a la seguridad en su propio territorio. La captura de un gatillero en el caso de Hipólito Mora, años después del hecho, no borra la realidad de que en La Ruana, y en cientos de municipios más, quien dicta la ley sigue sin llevar uniforme oficial.
La pregunta ya no es si la estrategia falló, sino quién llenó el vacío que dejó el Estado. En la próxima entrega de esta serie, dejaremos la historia atrás para analizar el presente: la radiografía del poder real en México hacia 2026.

➡️ [LEE LA PARTE 2 DE ESTA SERIE] Mapa Criminal 2026: La mutación del CJNG y la guerra civil de Sinaloa







