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Por Redacción | 12 de enero de 2026 | 17:45 hrs

Si viajas por el sur de México, específicamente hacia el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, hay un punto en el mapa donde el paisaje cambia drásticamente y el volante del auto comienza a vibrar solo. No es una falla mecánica, es la bienvenida a La Ventosa, una localidad que hace honor literal a su nombre. Este lunes 12 de enero, en plena temporada de «Nortes», la región nos recibe con ráfagas que superan los 100 kilómetros por hora, recordándonos la fuerza brutal de la naturaleza.

Muchos conocen este lugar por los videos virales de tráileres volcados sobre la carretera, como si fueran juguetes empujados por un niño invisible. Sin embargo, La Ventosa es mucho más que una carretera peligrosa. Es un fenómeno geográfico único en el continente, un hub energético de talla mundial y la puerta de entrada a la cultura zapoteca del Istmo. En esta crónica, te llevamos a conocer las entrañas de este corredor eólico para entender por qué fascina y aterra a partes iguales.

1. El fenómeno geográfico: Un embudo natural entre dos océanos

Para entender por qué La Ventosa es el reino del aire, hay que mirar la geografía. Estamos en la parte más estrecha de la República Mexicana, donde el Océano Pacífico y el Golfo de México se dan casi un beso, separados por apenas 200 kilómetros de tierra plana.

Aquí se produce un efecto túnel. Cuando la presión atmosférica en el Golfo de México aumenta (común en invierno con los frentes fríos), el aire busca una salida hacia el Pacífico. La única brecha en la inmensa barrera de la Sierra Madre es precisamente el paso de Chivela, donde se ubica La Ventosa.

El resultado es un chorro de aire comprimido que se dispara a velocidades huracanadas sin necesidad de que haya una tormenta. Estar parado a orillas de la carretera Panamericana aquí es una experiencia sensorial abrumadora: el rugido del viento ensordece, la piel se siente golpeada por la arena y caminar en línea recta es físicamente imposible. Es la fuerza bruta de la Tierra manifestándose en su estado más puro.

2. Los Gigantes de Acero: El paisaje futurista

Al acercarse a La Ventosa, el horizonte se llena de siluetas blancas que giran hipnóticamente. Son los aerogeneradores, conocidos localmente como los «Gigantes del Istmo». Esta zona alberga uno de los complejos de energía eólica más grandes de América Latina.

Desde principios del siglo XXI, empresas nacionales e internacionales vieron en La Ventosa una mina de oro invisible. Hoy, miles de turbinas se alzan sobre los campos de cultivo y pastoreo. La imagen es de un contraste surrealista: campesinos zapotecas arriando ganado a la antigua usanza, bajo la sombra de torres de alta tecnología que generan electricidad para ciudades a cientos de kilómetros de distancia.

Para el viajero, la vista es espectacular, especialmente al atardecer, cuando las aspas cortan el sol naranja del Istmo. Sin embargo, para los habitantes, la relación con estos gigantes es compleja, debatiéndose entre los beneficios económicos de la renta de tierras y la lucha por tarifas eléctricas justas, una paradoja constante en la región.

3. La carretera del peligro: Crónica de volcaduras

El tramo carretero La Venta – La Ventosa es legendario entre los transportistas de México. No es raro ver filas kilométricas de camiones de carga detenidos bajo los puentes o a orillas del camino, esperando a que Eolo (el dios del viento) les dé una tregua.

Las autoridades de Protección Civil implementan operativos constantes, especialmente en meses como enero y febrero. Cuando las rachas superan los 140 km/h, el paso se cierra para vehículos con caja vacía («cajas secas»), pues el viento actúa como una vela, levantando las toneladas de acero y arrojándolas al asfalto.

Presenciar esto es aterrador. En nuestra visita, vimos los restos de una unidad que no respetó la advertencia: el metal retorcido a un costado de la vía federal 185D. La Ventosa no perdona la imprudencia. Para los conductores de autos compactos, la recomendación es sujetar el volante con ambas manos y reducir la velocidad, pues las ráfagas laterales pueden sacarte del carril en una fracción de segundo.

4. Cultura y Gastronomía: El corazón del Istmo

Pero no todo es viento y peligro. La Ventosa es una agencia municipal que pertenece a Juchitán de Zaragoza, y como tal, vibra con la cultura del Istmo. A pesar de las condiciones climáticas adversas, la calidez de su gente es inquebrantable.

Aquí, las mujeres visten con orgullo sus huipiles bordados con flores coloridas que resisten el embate del aire. La gastronomía es otro tesoro oculto. En los paraderos y comedores locales, es obligado probar las garnachas istmeñas, el queso oreado y, por supuesto, el totopo. De hecho, el viento de La Ventosa es un ingrediente secreto en la cocina local: el clima seco y ventilado es perfecto para el proceso de curado de carnes y quesos, dándoles un sabor que no se encuentra en ninguna otra parte de Oaxaca.

Visitar esta zona es adentrarse en las tradiciones de los «binni záa» (gente de las nubes), quienes han aprendido a dialogar con el viento durante milenios, integrándolo a su cosmovisión y a su vida diaria.

La Ventosa
La Ventosa: 5 datos impactantes de la tierra donde el viento vuelca camiones 3

5. La Ventosa como destino turístico alternativo

Quizás no sea el destino típico de playa y relax, pero La Ventosa ofrece una experiencia de turismo de aventura y científico muy particular. Fotógrafos de todo el mundo viajan aquí para capturar la magnitud de los parques eólicos. Ingenieros y estudiantes visitan la región para aprender sobre energías renovables en tiempo real.

Además, su ubicación es estratégica. Desde La Ventosa, estás a menos de 30 minutos de Juchitán (famoso por su mercado y sus tradiciones matriarcales), a una hora de Tehuantepec y muy cerca de las playas del Pacífico como Playa Vicente o las costas de Salina Cruz. Funciona como el nodo conector para explorar el Istmo profundo.

Si decides visitar, hazlo con respeto y precaución. Detente en los miradores seguros, siente la potencia del aire y observa cómo la tecnología moderna convive con tradiciones ancestrales. Es un recordatorio de la pequeñez humana frente a los elementos.

Consejos de supervivencia para cruzar La Ventosa

Si tu ruta de viaje incluye pasar por La Ventosa en este 2026, toma nota de estas recomendaciones vitales:

  1. Consulta el clima: Antes de salir, revisa las alertas de Protección Civil de Oaxaca. Si hay evento de «Norte» fuerte, considera posponer el cruce.
  2. Carga vehicular: Si llevas carga en el techo del auto, asegúrate de que esté extremadamente bien sujeta. El viento arrancará cualquier cosa que no esté atornillada.
  3. Manejo defensivo: Mantén distancia con los camiones de carga. Si ves que un tráiler comienza a oscilar, aléjate de inmediato.
  4. Ojos en el camino: A veces el viento arrastra piedras pequeñas o arena que reducen la visibilidad; usa lentes de sol si bajas del auto y mantén los vidrios arriba para evitar daños en los ojos.

Conclusión: Una tierra indomable

La Ventosa es uno de esos lugares que definen el carácter de México: intenso, hermoso y a veces peligroso. Es el punto donde la geografía dicta las reglas y el ser humano ha tenido que adaptarse con ingenio y resistencia.

Ya sea que la veas como una fuente de energía inagotable, como un reto para la conducción o como una cuna cultural, La Ventosa no deja a nadie indiferente. El viento aquí no solo mueve turbinas; mueve el alma de una región que se niega a detenerse, soplando con fuerza hacia el futuro.

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La Ventosa: 5 datos impactantes de la tierra donde el viento vuelca camiones 4

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