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Por Redacción | 19 de enero de 2026 | 13:00 hrs

Toluca, Estado de México.— Este lunes 19 de enero de 2026, los juzgados federales cercanos al penal de máxima seguridad del Altiplano han amanecido con una actividad inusual. No se trata de un capo del narcotráfico tradicional, sino de un hombre que hasta hace poco portaba uno de los uniformes más respetados del país. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna, identificado por la Fiscalía General de la República (FGR) como el principal responsable de una red de «huachicol fiscal» que desangró las arcas nacionales, ha iniciado una ofensiva legal para evitar su baja definitiva de la Secretaría de Marina (SEMAR).

La historia del Vicealmirante Roberto Farías Laguna no es solo la crónica de una detención; es la radiografía de cómo el crimen organizado logró infiltrar las cúpulas de la seguridad nacional. En esta entrega especial, desglosamos los 5 hechos clave que definen su caso, su modus operandi y por qué su nombre se ha convertido en sinónimo de la corrupción aduanera moderna.

1. El perfil del «Almirante Huachicolero»

Para entender la magnitud del caso, primero debemos entender quién es el acusado. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna no era un oficial cualquiera. Con una carrera ascendente y posiciones estratégicas en zonas navales clave como Puerto Vallarta, tenía acceso privilegiado a información de inteligencia y control sobre los movimientos portuarios.

Sin embargo, detrás de las medallas, la investigación de la FGR apunta a que el Vicealmirante Roberto Farías Laguna operaba como el cerebro logístico de una organización criminal. Su rol no era ensuciarse las manos extrayendo combustible de ductos en el campo, sino algo mucho más sofisticado: el «huachicol fiscal». Aprovechando su jerarquía, presuntamente facilitaba el ingreso de buques cargados con millones de litros de combustible, declarándolos ante aduanas como «aceites» o «lubricantes» para evadir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Este fraude técnico generó pérdidas multimillonarias al Estado y ganancias obscenas para su red.

2. La conexión familiar incómoda: Los Ojeda

Uno de los puntos más sensibles y mediáticos del caso es el vínculo familiar del acusado. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna es sobrino político del Almirante Rafael Ojeda Durán, quien fuera Secretario de Marina durante el sexenio anterior. Esta conexión ha generado un debate nacional sobre el nepotismo y la protección institucional.

Aunque las autoridades actuales han reiterado que «no habrá impunidad», la defensa del Vicealmirante Roberto Farías Laguna ha intentado usar estos nexos para alegar persecución política. Sin embargo, los expedientes filtrados sugieren que su ascenso dentro de la estructura naval coincidió sospechosamente con el periodo de mayor actividad de la red de contrabando. La pregunta que flota en el aire este 2026 es si actuó solo o si su apellido le brindó un manto de protección que apenas ahora se está desmoronando.

3. El Modus Operandi: La flota fantasma

La ingeniería criminal atribuida al Vicealmirante Roberto Farías Laguna era digna de una película de espionaje. La red no utilizaba lanchas rápidas, sino tanqueros internacionales. Según la investigación «Operación Sable», bajo la supervisión del Vicealmirante Roberto Farías Laguna, al menos 31 buques descargaron combustible ilegal en los puertos de Altamira y Tampico entre 2023 y 2025.

El esquema funcionaba con precisión de reloj suizo: los barcos llegaban con documentación falsificada, los funcionarios aduaneros (colocados o sobornados por la red) validaban la carga sin inspección, y el combustible se distribuía en gasolineras del norte del país a precios competitivos, lavando el dinero inmediatamente. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna presuntamente coordinaba la seguridad de estos desembarcos, asegurándose de que ninguna patrulla de la propia Marina interfiriera con la operación. Era el lobo cuidando al rebaño.

Vicealmirante Roberto Farías Laguna
Vicealmirante Roberto Farías Laguna: 5 hechos del responsable del huachicol fiscal en 2026 3

4. La caída y la vida en el Altiplano

La suerte del Vicealmirante Roberto Farías Laguna se acabó en septiembre de 2025, cuando fue detenido en un operativo quirúrgico que sorprendió a la clase política. Hoy, recluido en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 «El Altiplano», su vida de lujos ha terminado, pero su influencia no del todo.

Reportes de inteligencia penitenciaria indican que el Vicealmirante Roberto Farías Laguna mantiene una actitud desafiante. A diferencia de otros reos que buscan perfil bajo, él ha movilizado a un equipo de abogados de élite para combatir cada acusación. Se le acusa formalmente de delincuencia organizada y delitos en materia de hidrocarburos, cargos que podrían costarle hasta 40 años de prisión. La imagen del alto mando naval esposado y escoltado por sus propios excompañeros de armas quedará como la postal de la lucha contra la corrupción de esta década.

5. La batalla legal de 2026: Cobrar desde la cárcel

El hecho más indignante para la opinión pública, revelado este lunes, es la estrategia legal actual. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna ha interpuesto un amparo para evitar ser dado de baja de las filas de la Armada de México. Su argumento legal se basa en la presunción de inocencia, exigiendo que se le mantengan sus derechos laborales, e incluso parte de su salario, hasta que haya una sentencia firme.

Esta maniobra ha sido calificada por analistas como un «cinismo institucional». Si el juez concede el amparo, la SEMAR se vería obligada a mantener en nómina (o al menos en estatus activo administrativo) al hombre acusado de traicionarla. El caso del Vicealmirante Roberto Farías Laguna se ha convertido así en una prueba de fuego para el sistema judicial mexicano en 2026: ¿pueden los tecnicismos legales proteger a quien atentó contra la seguridad energética del país?

Análisis: El impacto en la SEMAR y la confianza pública

La detención y proceso del Vicealmirante Roberto Farías Laguna ha dejado una cicatriz profunda en la Secretaría de Marina. La institución, históricamente la más confiable para los mexicanos, enfrenta el reto de purgar sus filas sin desmoralizar a la tropa honesta.

El caso demuestra que el huachicol evolucionó. Ya no son los «picaductos» en Hidalgo; ahora son estructuras de cuello blanco y uniforme impecable. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna representa esa mutación peligrosa del crimen. Su condena o liberación enviará un mensaje contundente sobre el futuro del combate a la corrupción. Si un vicealmirante cae, nadie es intocable; pero si logra burlar la justicia desde adentro, la credibilidad del Estado quedará herida de muerte.

Conclusión: Un juicio histórico

Mientras avanza el 2026, los ojos de México seguirán puestos en el Altiplano. El Vicealmirante Roberto Farías Laguna es, hoy por hoy, el rostro visible del «huachicol fiscal». Su historia nos recuerda que la seguridad nacional no solo se amenaza desde afuera, sino desde los escritorios de quienes juraron protegerla.

La resolución de su amparo en los próximos días será determinante. Por ahora, el Vicealmirante Roberto Farías Laguna sigue siendo el protagonista de un escándalo que se niega a desaparecer, aferrándose a su rango mientras las pruebas de su traición se acumulan en los juzgados.

Vicealmirante Roberto Farías Laguna
Vicealmirante Roberto Farías Laguna: 5 hechos del responsable del huachicol fiscal en 2026 4

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