Por Redacción | 23 de enero de 2026 | 08:45 hrs
Madrid/Ciudad de México.— En el tablero de la diplomacia internacional, una imagen a veces pesa más que cien tratados firmados. Lo ocurrido ayer en los pasillos de IFEMA, durante la inauguración de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026, ha sido interpretado a ambos lados del Atlántico como el inicio de un nuevo capítulo. Los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, no solo inauguraron el evento global, sino que protagoniceron un acercamiento inédito al corazón de la identidad mexicana.
Al visitar el pabellón de México, el más grande y vistoso de la feria, los monarcas rompieron la rigidez protocolaria para estrechar manos, escuchar y convivir directamente con los representantes de los pueblos originarios que integran la delegación nacional. Este acto no pasó desapercibido en Palacio Nacional. Esta mañana, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dedicado palabras clave para definir el momento, calificándolo como «un símbolo» que podría marcar la ruta hacia una relación bilateral renovada y respetuosa.

1. El encuentro en Madrid: Un protocolo roto por la cultura
La jornada en Madrid estuvo marcada por el luto del accidente ferroviario en Córdoba, pero la agenda de los Reyes de España en Fitur se mantuvo firme. Al llegar al stand de México, fueron recibidos por la Secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, y el embajador Quirino Ordaz. Sin embargo, el foco de atención de Felipe VI no fueron los políticos, sino los artesanos y líderes comunitarios.
Testigos presenciales narran cómo los Reyes de España se detuvieron largamente frente a un grupo de mujeres tejedoras de los Altos de Chiapas y danzantes de la cultura Yaqui. Hubo preguntas genuinas sobre los textiles, sobre el significado de los bastones de mando y sobre las lenguas. No fue el saludo rápido y distante de otras ediciones; fue una interacción de igual a igual. Para los analistas, este gesto de los Reyes de España es una respuesta tácita (el famoso «soft power») a las demandas históricas de México: tal vez no hay una carta de perdón sobre la mesa, pero hay un reconocimiento público y real, en suelo español, de la dignidad y grandeza de las civilizaciones que resistieron la conquista.
2. La declaración de Sheinbaum: «Es un símbolo de lo que somos»
El eco de este encuentro cruzó el océano y resonó en la Conferencia Mañanera de este viernes. Al ser cuestionada por la prensa sobre las imágenes que circulaban en redes, la Presidenta Claudia Sheinbaum mostró un semblante sereno y reflexivo. Lejos de la confrontación, optó por la diplomacia de altura.
«Lo que vimos ayer con los Reyes de España es un símbolo. No es un tema menor que se detengan a reconocer a nuestros pueblos originarios, que son la raíz y el presente de la transformación», declaró la mandataria. Sheinbaum enfatizó que este tipo de gestos construyen puentes más sólidos que los discursos políticos.
La Presidenta fue más allá, interpretando la acción de los Reyes de España como una validación de la política interior de su gobierno, que pone a los indígenas como sujetos de derecho y no como objetos folclóricos. «Que la Corona española reconozca con respeto a nuestras comunidades en un foro mundial, es un paso hacia el entendimiento mutuo. Es el reconocimiento de que México es grande por su diversidad. Es un símbolo de reconciliación cultural que valoramos», sentenció Sheinbaum, enviando una señal clara de que la «pausa» diplomática podría estar llegando a su fin, sustituida por una etapa de respeto entre pares.
3. El papel del Turismo como terreno neutral
¿Por qué ocurrió esto ahora? Los Reyes de España saben que Fitur es el escenario ideal para la distensión. El turismo ha fungido históricamente como el «terreno neutral» donde la política cede paso a los negocios y la cultura. México, como País Socio en esta edición 2026, no podía ser ignorado, pero la forma en que se dio el encuentro sugiere una operación política fina orquestada por la Cancillería y la Embajada.
Los Reyes de España entienden que las inversiones hoteleras ibéricas en la Riviera Maya y Baja California dependen de la estabilidad política. Al acercarse a los pueblos indígenas, Felipe VI envía un mensaje de tranquilidad a los mercados y de respeto al gobierno de Sheinbaum. Es una jugada maestra: honrar el pasado (los pueblos originarios) para asegurar el futuro (las inversiones). La delegación mexicana, encabezada por Rodríguez Zamora, supo capitalizar el momento, colocando a los verdaderos protagonistas de la cultura mexicana al frente, obligando a un reconocimiento visual que hoy ocupa las portadas de la prensa española.
El contexto de la relación bilateral en 2026
No podemos olvidar de dónde venimos. La relación entre México y la Corona ha sido tensa en los últimos años debido a la exigencia de una disculpa pública por los agravios de la Conquista. Sin embargo, la actitud de los Reyes de España el día de ayer sugiere un cambio de estrategia en La Zarzuela. En lugar de entrar en polémicas epistolares, han optado por la acción presencial.
Este «deshielo» es vital. España sigue siendo el segundo inversor extranjero en México y la puerta de entrada a Europa. La declaración de Sheinbaum sobre los Reyes de España confirma que el pragmatismo está ganando terreno. Si bien la demanda histórica no se retira, se abre un carril paralelo donde la cooperación cultural y el respeto mutuo permiten avanzar. La foto de Felipe VI escuchando atentamente a un líder indígena vale, en el lenguaje diplomático, tanto como un comunicado oficial de buena voluntad.
Reacciones en España y México
La prensa española ha destacado hoy la «calidez» del encuentro. Diarios como El País y ABC señalan que los Reyes de España se mostraron especialmente interesados en el Tren Maya y su impacto en las comunidades locales, un tema que une infraestructura y desarrollo social.
En México, la opinión pública se divide, pero la narrativa oficial impulsada por la declaración de la Presidenta ha logrado unificar criterios: se celebra el respeto. No se ve como sumisión, sino como una victoria cultural. Que los Reyes de España rindan honores a la cultura indígena en su propia capital es visto por los simpatizantes de la 4T como un triunfo de la dignidad nacional.
Conclusión: Un símbolo para construir futuro
El 22 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que el protocolo real se dobló ante la historia viva de México. La visita de los Reyes de España al stand mexicano no fue un paseo turístico; fue un acto político de alto nivel.
Al calificarlo como «símbolo», Claudia Sheinbaum ha tendido la mano. Ahora, la pelota está en la cancha de la diplomacia silenciosa para convertir estos gestos en acuerdos concretos. Los Reyes de España han demostrado que pueden mirar a México a los ojos, no desde arriba, sino de frente, reconociendo que la grandeza de esta nación reside, precisamente, en los pueblos que ayer estrecharon sus manos.







