Por Redacción
La promesa de revivir el istmo oaxaqueño se tiñó de luto el pasado 28 de diciembre, y hoy, un mes después, la justicia ha dado un golpe sobre la mesa que, lejos de cerrar las heridas, ha abierto nuevas interrogantes. La Fiscalía General de la República (FGR) anunció la detención de Felipe de Jesús «N», el operador del Tren Interoceánico aquella tarde fatídica, acusándolo directamente de ser el único responsable de la tragedia que cobró 14 vidas.
Mientras el gobierno federal señala un «error humano» por exceso de velocidad, voces críticas y expertos en infraestructura advierten que el hilo se está rompiendo por lo más delgado. ¿Es el maquinista el verdadero culpable o la pieza sacrificable de un rompecabezas más grande de prisas y fallas técnicas?
Para entender el trasfondo de esta noticia que hoy sacude la agenda nacional, desglosamos los cuatro puntos críticos que definen el caso del Tren Interoceánico.
1. La «Caja Negra» y los 65 km/h
Según la fiscal Ernestina Godoy, la evidencia es irrefutable. Los peritajes a la «caja negra» del Tren Interoceánico revelaron que, al momento de entrar a la curva en Nizanda, Oaxaca, el convoy viajaba a 65 kilómetros por hora. El límite técnico para ese tramo específico era de apenas 50 km/h.
La narrativa oficial es clara: no falló la vía, no falló el tren, falló el hombre. La FGR sostiene que en varios tramos del recorrido, el operador superó por más de 40 km/h la velocidad permitida, conduciendo de manera temeraria hasta perder el control. Con esta premisa, se le imputan los delitos de homicidio culposo y lesiones, trasladando toda la carga penal a la cabina de mando y exonerando, de facto, a la infraestructura del proyecto insignia.

2. ¿Infraestructura blindada o peritaje a modo?
Aquí es donde la versión oficial choca con la realidad observada por los habitantes del Istmo. La FGR aseguró en su informe que «no se detectaron fallas en los frenos, ni en la estructura o superestructura», incluyendo vías, durmientes y balasto. Sin embargo, esta afirmación contrasta con los reportes previos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que desde 2024 había advertido sobre «deficiente planeación» y calidad cuestionable en los materiales usados para la rehabilitación del Tren Interoceánico.
Críticos de la oposición sugieren que culpar al conductor del Tren Interoceánico es una estrategia para proteger la imagen de la obra pública. Si se admitiera una falla en los rieles o en el diseño de la curva, la responsabilidad escalaría a niveles directivos y a las constructoras militares y privadas encargadas del proyecto, un escenario político que la administración actual buscaría evitar a toda costa.
3. La sombra del «Chivo Expiatorio»
La detención de Felipe de Jesús «N» en Palenque, Chiapas, ha sido vista por el sindicato ferrocarrilero con recelo. En la historia de los accidentes de transporte en México, es común que el operador pague los platos rotos mientras las fallas sistémicas permanecen impunes.
El Tren Interoceánico opera en una geografía compleja y bajo una presión política inmensa para mostrar resultados. Expertos ferroviarios han cuestionado si el maquinista recibió la capacitación adecuada para esa ruta específica o si los sistemas de frenado automático estaban calibrados correctamente. Al centrar la culpa exclusivamente en el «exceso de velocidad», se cierra la puerta a investigar si hubo presiones para cumplir horarios irreales o si el mantenimiento del Tren Interoceánico era el óptimo tras meses de operación forzada.

4. La exigencia de las víctimas
Mientras el debate técnico y político arde, las familias de las 14 víctimas mortales y los casi 100 heridos siguen esperando una reparación integral. Para ellos, que el operador del Tren Interoceánico esté tras las rejas es solo una parte de la justicia. La verdadera incógnita es si la empresa estatal asumirá su responsabilidad civil o si usará el dictamen de «error humano» para limitar las indemnizaciones.
El Tren Interoceánico debía ser el motor de desarrollo del sur; hoy, su reputación pende de un hilo. La sociedad exige saber si subirse a estos vagones es seguro o si, como temen los escépticos, la prisa por inaugurar dejó vulnerabilidades que un solo maquinista no puede controlar.
La detención de hoy es un paso procesal, sí, pero no el punto final. La historia del Tren Interoceánico y sus cicatrices en Oaxaca apenas comienza a escribirse en los tribunales, y la verdad completa podría tardar mucho más en llegar que ese tren a su destino.
Para profundizar en el contexto de las fallas que ya se habían reportado antes del accidente y entender por qué muchos dudan de la versión del «error humano» único, te recomiendo ver el siguiente análisis:
¿Qué Falló En El Tren Interoceánico? El Descarrilamiento En Oaxaca Que Expone Graves Errores
Este video es relevante porque ofrece un contrapeso técnico a la versión oficial de la FGR, explorando los errores de planeación que podrían haber contribuido a la tragedia más allá de la velocidad del conductor.








