Por Redacción
Cuando pensamos en las escrituras sagradas, solemos imaginar ángeles con alas de plumas, pastores y profetas humanos. Sin embargo, una lectura atenta de los textos originales en hebreo revela la existencia de seres extraños en la Biblia que desafían nuestra comprensión tradicional. No se trata de metáforas, sino de descripciones detalladas de entidades que poseen inteligencia, voluntad y características físicas que nada tienen que ver con la biología humana conocida.
Desde híbridos genéticos hasta criaturas con múltiples rostros, los seres extraños en la Biblia han alimentado debates teológicos y teorías de conspiración durante siglos. A continuación, exploramos cinco de estas «razas» o categorías de entidades que demuestran que el universo bíblico es mucho más complejo y misterioso de lo que nos enseñaron en el catecismo.

1. Los Nefilim: Los gigantes caídos
Quizás los más famosos entre los seres extraños en la Biblia son los Nefilim. Mencionados en el libro del Génesis (6:4), su origen es uno de los pasajes más polémicos de la antigüedad. El texto sugiere que son el producto de una unión prohibida entre los «hijos de Dios» (seres celestiales o ángeles) y las «hijas de los hombres».
Estos no eran simples humanos altos; eran descritos como «los valientes de la antigüedad», una raza híbrida con fuerza sobrehumana y un apetito de conquista voraz. La presencia de estos seres extraños en la Biblia no terminó con el diluvio según algunas interpretaciones, ya que más tarde los exploradores israelitas reportaron haber visto a sus descendientes, los Anaceos, frente a los cuales se sentían «como langostas».
2. Los Se’irim: Los demonios cabra
Este es uno de los secretos mejor guardados de las traducciones modernas. En Levítico 17:7 y en las profecías de Isaías, se menciona el término hebreo Se’irim. Aunque muchas biblias lo traducen suavemente como «demonios» o «ídolos», la traducción literal es «los peludos» o «machos cabríos».
Estos seres extraños en la Biblia son descritos habitando en ruinas desoladas y lugares desérticos. En la mitología antigua, se asemejan a los sátiros griegos: criaturas mitad hombre, mitad cabra. El hecho de que se prohibiera estrictamente ofrecerles sacrificios indica que no eran simples animales, sino entidades conscientes que interactuaban con las culturas paganas de la época, consolidándose como uno de los grupos de seres extraños en la Biblia más inquietantes.
3. Los Ofanim: Las ruedas vivientes
Olvídate de los querubines regordetes. La visión del profeta Ezequiel nos presenta a los Ofanim, unos seres extraños en la Biblia que parecen salidos de una novela de ciencia ficción. Son descritos como «ruedas dentro de ruedas» que giran constantemente, cubiertas de ojos en todos sus bordes.
Lo fascinante es que el texto asegura que «el espíritu de los seres vivientes» estaba en estas ruedas. No eran máquinas ni carruajes inertes; eran entidades biológicas o espirituales con consciencia propia que acompañaban la presencia divina. Los Ofanim representan una clase de seres extraños en la Biblia que rompen totalmente con la forma antropomórfica (humana) a la que estamos acostumbrados.
4. Los Serafines: Las serpientes ardientes
Aunque la cultura popular los pinta como ángeles cantores, la palabra Serafín proviene de la raíz hebrea saraph, que significa «arder» o «serpiente venenosa». Cuando Isaías describe a estos seres extraños en la Biblia rodeando el trono, habla de entidades con seis alas: dos para cubrirse el rostro, dos para los pies y dos para volar.
Algunos estudiosos sugieren que su apariencia original podría haber sido más dracónica o reptiliana, brillando con una luz abrasadora. Son guardianes de la santidad divina y, sin duda, unos de los seres extraños en la Biblia más poderosos y temibles, lejos de la imagen dulce de las estampitas religiosas.
5. El Leviatán: El rey del orgullo
Finalmente, en el libro de Job, Dios describe al Leviatán. A menudo se le intenta clasificar como un cocodrilo, pero la descripción textual de estos seres extraños en la Biblia va mucho más allá de la zoología. Se habla de una criatura cuya piel es impenetrable por lanzas o arpones, que «hace hervir el abismo como una olla» y de cuya boca salen antorchas de fuego.
El Leviatán es presentado no solo como un animal, sino como un símbolo del caos primitivo, una entidad marina de poder incalculable. Junto con el Behemot, forman la pareja de bestias que solo el Creador puede controlar.
La existencia de estos seres extraños en la Biblia nos recuerda que las escrituras narran una historia cósmica donde la humanidad convive (y a veces lucha) con otras inteligencias y potestades que, aunque no sean humanas, forman parte integral del relato divino.







