Por: Redacción Solo Opiniones Martes, 17 de marzo de 2026
El tablero del comercio norteamericano ha comenzado a moverse. El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, aterrizó en Washington D.C. para sostener un encuentro de alto nivel con el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer. No es una visita de cortesía; es el inicio formal de la Revisión del T-MEC de 2026, un proceso que definirá la estabilidad económica de la región por los próximos 16 años.
En esta primera ronda de contacto, México no solo busca renovar un tratado, sino defender un modelo de desarrollo que prioriza la soberanía sin romper la integración. Aquí analizamos los tres ejes que marcarán el tono de esta negociación bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.

1. El desafío de las «Reglas de Origen»
Uno de los puntos de mayor fricción para Greer y el equipo estadounidense es el sector automotriz. Estados Unidos busca endurecer los requisitos de contenido regional para asegurar que los beneficios del tratado se queden en suelo norteamericano.
Por su parte, Ebrard llega con una postura pragmática: demostrar que la manufactura mexicana es el motor que permite a las empresas de EE.UU. competir globalmente. La clave para México será evitar que un exceso de proteccionismo rompa las cadenas de suministro que hoy operan con eficiencia récord.
2. Soberanía Energética: El límite de la negociación
A diferencia de procesos anteriores, México llega con una postura firme respecto a sus recursos naturales. Marcelo Ebrard tiene la encomienda de separar las disputas comerciales sobre el maíz transgénico y la política eléctrica de la estructura general del tratado.
El objetivo es claro: México es un socio, no un subordinado. La delegación mexicana buscará mecanismos de solución de controversias que respeten las leyes nacionales, asegurando que el crecimiento energético de la 4T no sea visto como una barrera comercial, sino como una oportunidad de inversión compartida.
3. El «Factor China» y el Nearshoring
Jamieson Greer ha sido vocal sobre la preocupación de que empresas chinas utilicen a México como una «puerta trasera» para entrar al mercado estadounidense. Este es, quizás, el punto más delicado de la agenda.
Ebrard presentará datos sobre la consolidación del nearshoring y cómo las inversiones que llegan a México están alineadas con los estándares de transparencia del T-MEC. La estrategia mexicana consiste en posicionar a nuestro país como el aliado más confiable para fortalecer la resiliencia de Norteamérica frente a los bloques asiáticos y europeos.
¿Qué se juega México en esta revisión?
La importancia de este encuentro radica en la cláusula de revisión técnica (Sunset Clause). Si las partes no logran un entendimiento básico en estas primeras rondas, la incertidumbre podría afectar el flujo de Inversión Extranjera Directa (IED).
- Estabilidad del Peso: Los mercados reaccionan a la narrativa de Washington. Un Ebrard conciliador pero firme ayuda a mantener la paridad cambiaria.
- Confianza Empresarial: El sector privado mexicano espera señales de que el flujo comercial en la frontera no sufrirá interrupciones burocráticas.
Conclusión
La misión de Marcelo Ebrard en Washington es el primer gran examen diplomático-comercial del sexenio. Con Jamieson Greer como contraparte, México enfrenta a un negociador experimentado y exigente. Sin embargo, la ventaja de México es su peso específico: somos el principal socio comercial de Estados Unidos.
En Solo Opiniones, seguiremos de cerca cada declaración de esta gira. La soberanía no se negocia, se ejerce a través de una diplomacia inteligente y una economía sólida.








