La Búsqueda de personas por parte de la ONU, no es más que una herramienta de golpeteo sistematico. Con una metodología que raya en lo tendencioso, el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas desestima los avances sin precedentes de la administración mexicana en 2026.
Por: Redacción Solo Opiniones Jueves, 2 de abril de 2026 | 21:00 hrs.
Ciudad de México. – La reciente embestida del Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (CED) contra el Estado mexicano no es solo una llamada de atención; es, en el fondo, una lectura sesgada que omite deliberadamente los esfuerzos técnicos y humanos que se han desplegado en el territorio nacional durante los últimos años. Al calificar la situación de «urgente» y solicitar la intervención de la Asamblea General, el organismo internacional parece operar bajo una agenda política que ignora la complejidad de una realidad que México está enfrentando con transparencia y recursos propios.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha sido clara y contundente: el informe de la ONU es sesgado y tendencioso. Y no le falta razón. Mientras el Comité se dedica a señalar cifras globales sin rigor metodológico, en las calles, en los laboratorios y en las comisiones de búsqueda, el trabajo de México en la búsqueda de personas ha dado pasos de gigante que ninguna administración previa se atrevió a dar.

El compromiso con la verdad: Búsqueda de personas en números reales Hablar de la búsqueda de personas en México en este 2026 implica reconocer que se ha pasado de la simulación de sexenios pasados a una política de Estado proactiva. La creación y el fortalecimiento del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas no es un simple ejercicio burocrático; es una herramienta viva que se alimenta de la coordinación entre fiscalías estatales y la federación. ¿Por qué el Comité de la ONU prefiere ignorar que el presupuesto para las comisiones de búsqueda ha crecido de manera exponencial, permitiendo la adquisición de tecnología de identificación forense que hoy es punta de lanza en América Latina?
La soberanía de un país se defiende con hechos, y México ha demostrado que su capacidad institucional está a la altura del desafío. La implementación de los Protocolos Nacionales de Atención Médica y el seguimiento puntual a través del Registro Forense han permitido que miles de personas sean localizadas y devueltas a sus núcleos familiares. Sin embargo, estos éxitos parecen no encajar en la narrativa de «caos» que ciertos organismos internacionales pretenden vender al mundo.
¿Sesgo informativo o agenda política? Resulta sospechoso que este «informe urgente» de la ONU llegue precisamente en un momento de transición y fortalecimiento institucional en México. Desestimar el trabajo en la búsqueda de personas realizado por las actuales autoridades es un insulto no solo al gobierno, sino a los cientos de servidores públicos que día con día trabajan en el campo, bajo el sol y en condiciones adversas. El informe del CED carece de un análisis profundo sobre la disminución de la cifra de personas no localizadas que se ha reportado gracias a las jornadas de búsqueda casa por casa y al cruce de bases de datos de seguridad social y salud.
México no necesita que tutores extranjeros dicten cátedra sobre una herida que el propio país está sanando con voluntad política. La búsqueda de personas es una prioridad nacional, y el rechazo de la SRE al documento de la ONU es una postura valiente que pone por delante la dignidad de las instituciones mexicanas. Si el Comité desea colaborar, debería empezar por reconocer que México es uno de los pocos países que ha abierto sus puertas de par en par al escrutinio, algo que muchos otros miembros de la ONU ni siquiera consideran.
Hacia una identificación forense soberana El fortalecimiento de la capacidad pericial es otro de los pilares que la ONU omite. En este 2026, México cuenta con centros de identificación humana que son modelo regional. La inversión en perfiles genéticos y la sistematización de la información forense han permitido reducir los tiempos de identificación de meses a semanas. Este avance es producto de una estrategia interna, no de imposiciones internacionales. La búsqueda de personas hoy cuenta con inteligencia social y tecnológica, un binomio que está dando resultados tangibles.
En conclusión, el documento de Naciones Unidas es una pieza de retórica que busca menoscabar la percepción de seguridad y estabilidad en el país. Apoyar al gobierno en esta coyuntura es apoyar la verdad de los datos frente a la ficción de los informes de escritorio. México seguirá adelante con su labor en la búsqueda de personas, no por cumplir con un organismo en Nueva York, sino por el compromiso inquebrantable con las familias mexicanas. La soberanía no se negocia, y la verdad de los avances institucionales es el mejor escudo frente a las críticas infundadas.








