Por Redacción | Miércoles 4 de febrero de 2026, 18:30 h.
Durante décadas, la identidad de Sonora se forjó bajo el sol abrasador del desierto, entre la ganadería de exportación y la minería a gran escala. Sin embargo, en los últimos años, la narrativa del estado ha dado un giro de 180 grados hacia la sofisticación tecnológica. Este miércoles, esa transformación alcanzó un punto de no retorno. El Gobernador Alfonso Durazo Montaño ha dado el paso definitivo para consolidar lo que expertos ya llaman el «Silicon Valley mexicano», con el fortalecimiento operativo del Centro Kutsari.
No es una hipérbole política. La firma de los nuevos acuerdos de colaboración y la inyección de recursos para este centro de investigación en semiconductores representan la joya de la corona del ambicioso Plan Sonora de Energía Sostenible. Mientras otros estados compiten por maquiladoras tradicionales, Sonora apuesta por la mente de obra, el diseño de microchips y la soberanía tecnológica.
El evento, realizado en las instalaciones de la Universidad de Sonora, no fue un acto protocolario más. Fue la declaración de que el norte de México está listo para sentarse en la mesa de los gigantes tecnológicos globales. Alfonso Durazo, con la visión de estadista que ha caracterizado su impulso al sector, dejó claro que el Centro Kutsari es el motor que traccionará la economía estatal durante los próximos 30 años.
1. Kutsari: El cerebro del Plan Sonora
El Centro Kutsari no es solo un edificio con laboratorios caros; es un ecosistema. Su nombre, que evoca raíces profundas, contrasta con la futurista misión que tiene encomendada: el diseño y prueba de semiconductores. En un mundo donde la escasez de chips puede paralizar industrias automotrices enteras, tener la capacidad de desarrollarlos en casa es un activo de seguridad nacional.
Alfonso Durazo ha entendido que la verdadera riqueza en el siglo XXI no está solo en extraer litio, sino en saber qué hacer con él. El Centro Kutsari funge como el eslabón perdido que conecta la materia prima con la alta tecnología. Al consolidar este espacio, el gobernador asegura que Sonora no sea solo un espectador en la cadena de suministro de Norteamérica, sino un actor protagonista.
La inversión destinada a equipamiento de última generación permitirá que investigadores locales y talentos repatriados trabajen en prototipos que, hasta hace poco, solo se veían en Taiwán o California. Es la materialización de la transferencia de tecnología por la que tanto se ha cabildeado en Washington y Bruselas.

2. La Triple Hélice: Gobierno, Academia e Industria
Uno de los mayores aciertos en la estrategia de Alfonso Durazo es la articulación efectiva de la llamada «triple hélice». El Centro Kutsari opera bajo una premisa de colaboración inédita. No es un ente aislado del gobierno; es un nodo donde convergen las necesidades de empresas trasnacionales (como las que ya operan en Arizona) con la oferta académica de la Universidad de Sonora y el respaldo regulatorio del Estado.
Durante su intervención, el mandatario estatal subrayó que este modelo garantiza la empleabilidad. «No estamos graduando ingenieros para que manejen taxis, estamos formando a los arquitectos del mundo digital», sentenció. Y los datos lo respaldan. Las primeras generaciones vinculadas a los programas del Centro Kutsari ya están siendo reclutadas antes de terminar sus estudios, con salarios que rompen el promedio nacional.
Esta sinergia ha convertido a Hermosillo y a Ciudad Obregón en imanes para el nearshoring de alto valor. Las empresas no llegan solo por la cercanía con Estados Unidos, llegan porque aquí se habla el idioma de la innovación.
3. De la manufactura a la «mentefactura»
La transición económica que lidera Alfonso Durazo es histórica. El Centro Kutsari simboliza el paso de la manufactura (el ensamblaje manual) a la «mentefactura» (el valor agregado del conocimiento).
En la economía global, quien diseña el chip gana diez veces más que quien lo solda a la placa. Esa es la apuesta de Sonora. Al potenciar el Centro Kutsari, el gobierno estatal está elevando el PIB per cápita potencial de la región. Se trata de crear una clase media robusta, educada y competitiva globalmente.
Los críticos decían que era imposible, que México no tenía la infraestructura educativa para competir con Asia. Hoy, el Centro Kutsari demuestra lo contrario. Los laboratorios están llenos, las patentes comienzan a registrarse y Sonora se posiciona como la alternativa confiable frente a las tensiones geopolíticas entre China y Occidente.
4. El legado de Durazo: Sembrar para el futuro
En la política mexicana, a menudo se privilegia la obra que se ve: el puente, la carretera, el hospital. Invertir en ciencia y tecnología es, políticamente, un acto de fe y responsabilidad, porque los frutos maduran a largo plazo. Alfonso Durazo ha decidido asumir ese reto.
El Centro Kutsari será, sin duda, parte fundamental de su legado. Cuando se escriba la historia económica del norte de México, habrá un antes y un después del Plan Sonora. La consolidación de este centro es la prueba de que la voluntad política puede alinear los astros para cambiar la vocación de un estado entero.
«Estamos sembrando en tierra fértil», afirmó el gobernador. Y tiene razón. Los jóvenes sonorenses que hoy programan en las salas del Centro Kutsari son los que liderarán la industria mañana. La visión de Durazo trasciende el sexenio; es una apuesta generacional.
Conclusión: Sonora, la frontera inteligente
El desierto ya no es una barrera, es un puente de silicio. Con el Centro Kutsari operando a su máxima capacidad y expandiendo sus horizontes, Sonora le dice al mundo que está lista para el futuro.
La gestión de Alfonso Durazo ha logrado poner a la entidad en los titulares de la prensa financiera internacional, no por temas de violencia, sino por ser el nuevo hub de la electromovilidad y los semiconductores.
Hoy, Sonora brilla, y no es solo por el sol. Brilla por el talento de su gente y por una estrategia gubernamental que supo leer los tiempos modernos. El Centro Kutsari es el corazón de este nuevo cuerpo económico, y late con fuerza, marcando el ritmo del progreso en el norte del país.







