Por Redacción | 03 de enero de 2026 | 12:00 hrs
La imagen de Nicolás Maduro bajo custodia estadounidense marca el fin de una de las eras más oscuras en la historia de América Latina. Pero más allá de la geopolítica y las declaraciones de Donald Trump, en las calles de Venezuela no se celebra un triunfo político, sino un acto de justicia tardía. Para millones de venezolanos, la caída del sucesor de Hugo Chávez es la respuesta a más de una década de impunidad sistemática.
Los crímenes de Nicolás Maduro no son alegatos abstractos; son expedientes con nombres, apellidos y fechas que la Corte Penal Internacional (CPI) y la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU han documentado meticulosamente. Desde el uso del hambre como arma de control social hasta la instauración de centros de tortura en plena capital, el prontuario del ahora detenido es extenso.
A continuación, diseccionamos 5 casos emblemáticos que definen la naturaleza del régimen que gobernó Venezuela desde 2013 hasta su colapso en 2026. Estos son los crímenes de Nicolás Maduro que el mundo no debe olvidar.
1. El martirio del Capitán Acosta Arévalo (2019)
Quizás no hubo un momento que evidenciara con tanta crudeza el sadismo del aparato de inteligencia como la muerte del Capitán de Corbeta, Rafael Acosta Arévalo. Detenido por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) bajo acusaciones de conspiración, Acosta Arévalo fue presentado ante un tribunal militar en silla de ruedas, incapaz de hablar o moverse.
Los jueces vieron un cuerpo destrozado. Tenía las uñas arrancadas, signos de descargas eléctricas y múltiples costillas rotas. Murió horas después en un hospital militar. Este caso expuso al mundo que los crímenes de Nicolás Maduro incluían la tortura sistemática como política de Estado para amedrentar a la disidencia dentro de las Fuerzas Armadas. La autopsia, que intentó ocultarse, reveló un edema cerebral severo causado por politraumatismos. No fue un exceso policial; fue una orden ejecutada en los sótanos de la dictadura.
2. El «suicidio» del concejal Fernando Albán (2018)
En octubre de 2018, el concejal opositor Fernando Albán fue detenido al llegar al aeropuerto de Maiquetía. Días después, el Fiscal General del régimen, Tarek William Saab, anunció que Albán se había «lanzado» desde el piso 10 de la sede del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) en Plaza Venezuela mientras iba al baño.
Nadie creyó esa versión. Peritajes independientes y testimonios de desertores confirmaron posteriormente que Albán ya había fallecido a causa de las torturas sufridas durante los interrogatorios antes de ser arrojado por la ventana para simular un suicidio. Este es uno de los crímenes de Nicolás Maduro más cínicos, pues demostró que el régimen no solo mataba, sino que montaba escenas teatrales grotescas para encubrir sus asesinatos ante la comunidad internacional.
3. Las FAES y las ejecuciones extrajudiciales en los barrios
Bajo el pretexto de combatir la inseguridad, Maduro creó las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), un escuadrón de la muerte que la Alta Comisionada Michelle Bachelet pidió disolver en 2019. Lejos de ser un cuerpo policial, las FAES operaban como un grupo de exterminio en las zonas populares que antes eran bastiones del chavismo.
Los crímenes de Nicolás Maduro perpetrados por este grupo se cuentan por miles. Jóvenes de barrios pobres eran sacados de sus casas, ejecutados simulando enfrentamientos y presentados como delincuentes abatidos. El informe de la ONU documentó más de 5,000 muertes por «resistencia a la autoridad» solo en un año. El mensaje era claro: el control social se mantenía a sangre y fuego en las favelas, castigando a la clase popular que osaba protestar por falta de comida o servicios.
4. El uso del hambre y la crisis humanitaria (CLAP)
Aunque menos sangriento visualmente, el uso de la miseria como herramienta política constituye uno de los crímenes de Nicolás Maduro de lesa humanidad. A través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), el gobierno instauró un sistema de apartheid alimentario: si protestas, no comes.
La corrupción detrás de las cajas CLAP, revelada en investigaciones internacionales, mostró cómo el círculo íntimo de Maduro se enriquecía con sobreprecios en alimentos de mala calidad (como la famosa leche en polvo sin valor nutricional) mientras la población infantil sufría daños irreversibles por desnutrición. Este crimen silencioso forzó el éxodo de casi 8 millones de venezolanos, la crisis migratoria más grande en la historia del hemisferio occidental, vaciando al país de su talento y su juventud.
5. El Gran Robo Electoral de 2024
El capítulo final que selló el destino de la dictadura. Tras años de negociación, el régimen permitió elecciones presidenciales en 2024, enfrentándose a una oposición unificada detrás de la figura de Edmundo González Urrutia (ante la inhabilitación de María Corina Machado). Las actas, recuperadas heroicamente por los testigos de mesa, mostraron una victoria aplastante de la oposición (70-30).
Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE), brazo ejecutor de los designios de Miraflores, detuvo el conteo y proclamó a Maduro ganador sin mostrar una sola prueba. La represión postelectoral dejó decenas de muertos y miles de detenidos en lo que se conoció como la «Operación Tun Tun 2.0». Este fraude masivo no solo fue un robo de votos; fue uno de los crímenes de Nicolás Maduro contra la soberanía popular más descarados del siglo XXI, deslegitimando cualquier vestigio de legalidad que le quedaba y acelerando su aislamiento internacional que hoy culmina con su captura.
Justicia, no venganza
La lista de crímenes de Nicolás Maduro podría llenar enciclopedias: la persecución a la prensa, el ecocidio en el Arco Minero del Orinoco, la entrega de territorio a grupos guerrilleros como el ELN. Pero estos cinco casos resumen la esencia de un sistema que transformó a uno de los países más ricos de la región en un cuartel empobrecido.
Hoy, mientras Maduro enfrenta a la justicia en Estados Unidos, las víctimas de las FAES, los familiares de Albán y Acosta Arévalo, y los millones de migrantes que cruzaron el Darién, ven una luz al final del túnel. La historia no absolverá a Nicolás Maduro; los tribunales, al parecer, tampoco.








