Por Redacción | 19 de enero de 2026 | 09:15 hrs
Madrid, España.— El frío invernal de la capital española contrasta con el calor de los negocios que están por gestarse en los recintos feriales de IFEMA. Es lunes 19 de enero de 2026, y aunque las puertas oficiales de la Feria Internacional de Turismo, mejor conocida como Fitur, se abrirán al público profesional en un par de días, la maquinaria ya está en marcha. Los pasillos de los pabellones huelen a pintura fresca, a café recién hecho y a la expectativa de miles de delegados que han cruzado el Atlántico con una misión clara: vender destinos.
Para México, este evento no es una feria más en el calendario; es «El Evento». En esta crónica explicativa, desglosamos qué es exactamente este monstruo de la industria, cómo se vive desde adentro y, lo más importante, por qué la economía turística de nuestro país depende en gran medida de los apretones de manos que ocurrirán aquí esta semana.
1. ¿Qué es realmente Fitur? El gran termómetro global
Para el profano, Fitur podría parecer simplemente una exposición de folletos bonitos y videos promocionales. Nada más lejos de la realidad. Se trata de la primera cita anual para los profesionales del turismo mundial y la feria líder para los mercados receptivos y emisores de Iberoamérica.
Imagina una ciudad efímera construida bajo techo donde cada país es un edificio. En 2026, Fitur reúne a más de 9,000 empresas expositoras de 152 países, más de 150,000 participantes profesionales y cerca de 100,000 personas de público general. Es el lugar donde se decide qué destinos estarán de moda, qué aerolíneas abrirán nuevas rutas y qué cadenas hoteleras construirán nuevos resorts.
Aquí no se viene solo a pasear; se viene a cerrar tratos. La feria marca la pauta de las tendencias que dominarán el año. Si en Fitur se habla de sostenibilidad y turismo regenerativo —como es el caso de esta edición—, esa será la línea que seguirán las políticas públicas globales durante los próximos doce meses. Es el «Super Bowl» de la industria de la hospitalidad.
2. La Puerta de Entrada a Europa: El valor geopolítico
¿Por qué México invierte tanto esfuerzo y presupuesto en su pabellón cada enero? La respuesta es geopolítica. Fitur es, indiscutiblemente, la puerta de entrada al mercado europeo. Aunque el turismo estadounidense sigue siendo el número uno para México por volumen, el turista europeo es codiciado por dos razones: estancia promedio más larga y mayor gasto per cápita.
España, como anfitriona de Fitur, funge como el puente natural. Las grandes inversiones hoteleras en el Caribe mexicano (Cancún, Riviera Maya, Tulum) tienen apellidos españoles: Riu, Barceló, Meliá, Iberostar. Los dueños y directivos de estos imperios se encuentran en Madrid esta semana. Para los gobernadores de los estados mexicanos y el Secretario de Turismo federal, asistir a Fitur es ir a la «oficina central» de sus socios comerciales más importantes para garantizar que la inversión siga fluyendo hacia el país.

3. El Pabellón de México: Una crónica de color y negocios
Caminar por el pabellón de América en Fitur es una experiencia sensorial, y el stand de México siempre es el protagonista. Este 2026 no es la excepción. Con una extensión de más de 1,000 metros cuadrados, el espacio mexicano está diseñado para impresionar.
La estrategia visual de este año destaca por la fusión de modernidad y tradición. Pantallas gigantes de 8K muestran recorridos inmersivos por el Tren Maya (ya operando en su totalidad) y los nuevos aeropuertos de Tulum y Puerto Escondido. Pero el alma del stand sigue siendo la cultura: artesanos bordando en vivo, catas de mezcal y tequila, y réplicas de zonas arqueológicas.
Sin embargo, detrás de los muros decorados con alebrijes, ocurre la verdadera acción. El pabellón de México en Fitur cuenta con decenas de «cubículos de negocios». Son pequeñas oficinas donde turoperadores de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia se sientan con hoteleros de Los Cabos, Puerto Vallarta o Oaxaca. En estas mesas de 1×1 metro se firman contratos que traerán miles de vuelos chárter llenos de turistas durante el verano y el invierno de 2026.
4. Diversificación: Más allá de sol y playa
Una de las metas críticas de México en Fitur este año es romper el estigma de ser solo un destino de playa. La delegación mexicana ha llegado con una cartera de productos diversificada que busca atraer a un nuevo perfil de viajero: el nómada digital, el buscador de experiencias rurales y el turista de lujo cultural.
Los «Pueblos Mágicos» tienen un protagonismo especial. Estados que tradicionalmente no figuraban en el mapa internacional, como San Luis Potosí, Sonora o Querétaro, están presentes con agendas agresivas de promoción. Fitur es el escaparate perfecto para mostrar que México también es viñedos, desiertos, ciudades coloniales y gastronomía de vanguardia. Si un operador turístico francés descubre aquí la Ruta del Queso y el Vino, eso se traduce en desarrollo económico para regiones que antes no se beneficiaban del dólar turístico.
5. Conectividad Aérea: La sangre del turismo
Finalmente, Fitur es el escenario donde se teje la red invisible que permite el turismo: la conectividad aérea. Durante estos días, se esperan anuncios importantes sobre nuevas frecuencias de vuelo.
Las reuniones entre las autoridades mexicanas y ejecutivos de aerolíneas como Iberia, Air Europa, Lufthansa y Emirates son cruciales. El objetivo es claro: llenar los asientos hacia los aeropuertos regionales de México. En el marco de Fitur, se negocian subsidios, campañas de marketing compartidas y slots aeroportuarios. Sin estos acuerdos técnicos y aburridos que se firman en las salas de prensa de IFEMA, las playas mexicanas estarían vacías. Este 2026, el foco está en consolidar la conectividad directa desde capitales europeas secundarias hacia el Pacífico mexicano.
Conclusión: Una inversión necesaria
A veces se critica el gasto que implica movilizar delegaciones enteras a Madrid. Sin embargo, al entender la magnitud de Fitur, la perspectiva cambia. El retorno de inversión (ROI) de esta feria es altísimo. Un solo acuerdo mayorista cerrado aquí puede significar la ocupación hotelera de todo una temporada baja para un destino como Ixtapa o Huatulco.
Fitur no es una fiesta, aunque haya cocteles y mariachis; es un campo de batalla comercial donde México compite codo a codo con República Dominicana, Colombia y Turquía por la atención del mundo. Y este lunes 19 de enero de 2026, México ha llegado armado con su mejor sonrisa, su mejor infraestructura y la inquebrantable voluntad de seguir siendo una potencia turística mundial. Lo que pase en Madrid esta semana, resonará en la economía mexicana todo el año.







