Por Redacción | 05 de enero de 2026 | 17:00 hrs
El calendario marca una fecha histórica en el mundo de la moda. Hoy, 6 de enero de 2026, la icónica supermodelo Irina Shayk celebra su cumpleaños número 40. Lejos de ver el paso del tiempo como un enemigo, la rusa ha convertido esta nueva década en su mayor fortaleza, consolidándose como una de las figuras más influyentes y vigentes de la industria.
Mientras muchas carreras en el modelaje comienzan a desvanecerse al acercarse a esta cifra, Irina Shayk parece haber encontrado la fórmula de la eterna juventud. Con un debut estelar en el prestigioso Calendario Pirelli 2026 y campañas globales para marcas de lujo, su presencia es más fuerte hoy que cuando apareció por primera vez en la portada de Sports Illustrated. Pero, ¿cómo logra mantenerse en la cima física y profesionalmente? A continuación, desglosamos la crónica de su ascenso y los pilares que sostienen su imperio personal.
1. El mito de los 40: Una nueva era de poder
Para Irina Shayk, llegar al cuarto piso no es sinónimo de retiro, sino de renacimiento. En recientes entrevistas exclusivas previas a su gran día, la modelo ha sido contundente: «Las mujeres pueden ser poderosas a los 20, pero son imparables a los 40». Esta mentalidad ha redefinido su carrera.
Ya no es solo la «chica sexy» de las portadas de trajes de baño. Irina Shayk ha transicionado hacia una sofisticación que las marcas de alta costura pelean por tener. Su participación en el Calendario Pirelli de este año, donde encarna el elemento del «viento» bajo el lente de Sølve Sundsbø, es la prueba de su estatus de leyenda. Ella misma describió este logro como «un sueño hecho realidad» que esperó durante años, demostrando que la paciencia y la madurez traen recompensas que la juventud efímera no puede comprar.

2. La rutina de acero: Jiu-Jitsu y Pilates
Uno de los aspectos más buscados sobre Irina Shayk es, indudablemente, su físico escultural. A sus 40 años, mantiene una tonificación que envidiarían atletas de élite. Sin embargo, su secreto no son las dietas de hambre, sino una disciplina férrea.
Irina Shayk ha confesado ser una apasionada del Jiu-Jitsu. Esta arte marcial no solo define su cuerpo, sino que le da una fortaleza mental que proyecta en las pasarelas. «Odio el cardio tradicional, correr es mi pesadilla», ha admitido la modelo, quien prefiere combinar el combate cuerpo a cuerpo con sesiones intensas de Pilates y máquinas de resistencia. Esta mezcla le permite mantener sus curvas características sin perder la elegancia atlética que la distingue en un mar de modelos ultradelgadas.
3. Alimentación: «Buenos genes» y equilibrio real
A diferencia de otras celebridades que promueven estilos de vida inalcanzables, Irina Shayk siempre ha sido honesta sobre su relación con la comida. «Tengo buenos genes, gracias a mis abuelas rusas», suele bromear, pero la realidad es un equilibrio calculado.
La dieta de Irina Shayk se basa en la regla del «todo con moderación». Si bien prioriza alimentos limpios como pescados al vapor, verduras asadas y sopas nutritivas (un básico de su infancia en Rusia) cuando se prepara para un desfile, no se priva de sus placeres. Las hamburguesas y la pasta son parte de su vida, siempre y cuando las consuma temprano en el día para quemar esa energía. Este enfoque sensato y sin culpas es parte de lo que la mantiene radiante; su belleza viene de una salud integral, no de la privación.
4. Maternidad y madurez emocional
Quizás el cambio más profundo en la vida de Irina Shayk llegó con la maternidad. Su hija Lea De Seine, fruto de su relación con el actor Bradley Cooper, es su prioridad absoluta. Cumplir 40 años siendo una madre presente en Nueva York le ha dado una perspectiva diferente sobre el éxito.
Irina Shayk ha logrado lo que pocas: mantener una co-paternidad ejemplar y privada bajo el escrutinio público. Lejos de los dramas de los tabloides, su enfoque está en criar a una niña fuerte. Esta estabilidad emocional se refleja en su trabajo; los fotógrafos aseguran que la Irina de hoy tiene una mirada más profunda y serena que la de hace diez años. La maternidad «me hizo sentir más cómoda en mi propia piel», declaró recientemente, confirmando que su mejor accesorio no es un bolso de diseñador, sino su confianza personal.
5. De Yemanzhelinsk al Olimpo de la moda
La historia de Irina Shayk es digna de una película. Nacida en un pueblo minero de la Unión Soviética, hija de un minero de carbón y una profesora de música, su destino parecía alejado de las luces de París o Milán. Sin embargo, su tenacidad la sacó de la pobreza y la llevó a conquistar el mundo.
Al cumplir 40 años, Irina Shayk no olvida sus raíces. Esa ética de trabajo incansable, heredada de su padre, es lo que la mantiene vigente. Mientras nuevas caras (las famosas «nepo babies») inundan la industria, Irina sigue siendo la favorita de diseñadores como Riccardo Tisci y Donatella Versace porque ofrece algo que no se puede enseñar: presencia pura. Su capacidad para vender desde una barra de labios hasta un vestido de alta costura sigue intacta, convirtiéndola en una máquina de facturación imparable.
El futuro de Irina Shayk
¿Qué sigue para la supermodelo rusa? El 2026 pinta para ser su año más activo. Además del calendario Pirelli, se rumora que Irina Shayk está explorando facetas más allá del modelaje, posiblemente en el diseño o la actuación, siguiendo los pasos de compañeras que han diversificado su marca.
Lo que es seguro es que Irina Shayk no tiene planes de bajar el ritmo. Al soplar las 40 velas de su pastel hoy, lo hace sabiendo que ha desafiado todas las probabilidades. En una industria obsesionada con la novedad, ella ha demostrado que la verdadera belleza es atemporal.
¡Felices 40, Irina Shayk! Que sigan los éxitos y las lecciones de estilo para el resto del mundo.








