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Por Redacción | SERIE ESPECIAL: MÉXICO 2026 | [Fecha Actual]

Si hace una década el mapa delictivo de México parecía un rompecabezas de colores definidos, el Mapa Criminal 2026 es una mancha de aceite en expansión constante. Ya no hablamos de «plazas» o «rutas», sino de territorios bajo regímenes de gobernanza paralela.

En esta segunda entrega de nuestra serie especial sobre la seguridad en México, analizamos cómo los dos actores hegemónicos han evolucionado tras el sexenio de López Obrador y el primer año de Claudia Sheinbaum. La conclusión es alarmante: mientras uno se ha militarizado hasta convertirse en un ejército irregular, el otro libra una guerra civil que está bañando de sangre el noroeste del país.

Mapa Criminal 2026
Mapa Criminal 2026: La mutación del CJNG y la guerra civil de Sinaloa 4

CJNG: De cártel a fuerza paramilitar

Hablemos del Mapa Criminal 2026. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ya no es solo una organización de narcotráfico; es la fuerza paramilitar más grande del hemisferio. En 2026, su estrategia ha mutado de la expansión rápida a la consolidación territorial mediante el terror de alta tecnología.

Los informes de inteligencia militar confirman lo que los habitantes de Michoacán, Jalisco y Zacatecas viven a diario: el CJNG opera con tácticas de infantería. El uso de drones artillados con explosivos C4, minas terrestres antipersona y vehículos con blindaje artesanal («monstruos») de tercera generación ha nivelado la balanza de fuego contra la Guardia Nacional.

A diferencia de los viejos cárteles que buscaban el anonimato, el CJNG busca la omnipresencia. Su modelo de negocio ha diversificado sus ingresos: ya no dependen exclusivamente del fentanilo o la metanfetamina. Ahora controlan la economía legal de sus territorios, desde la venta de pollo y tortilla hasta la construcción de obra pública municipal. En vastas zonas del Bajío, el CJNG es, de facto, la autoridad fiscal y policial.

Sinaloa: La federación rota y la «guerra de los herederos»

En el otro extremo del espectro y del país, el Cártel de Sinaloa atraviesa su crisis existencial más profunda. Históricamente conocidos por su estructura horizontal y su capacidad de negociación política, hoy son un gigante herido por la fragmentación.

El Mapa Criminal 2026 muestra a Sinaloa dividido en una guerra civil encarnizada. La facción de «Los Chapitos» (hijos de Joaquín Guzmán Loera) y la vieja guardia leal a las familias históricas (Zambada) rompieron la tregua. Lo que antes era una «Pax Mafiosa» en Culiacán y Durango se ha convertido en un campo de batalla donde las delaciones ante agencias estadounidenses son tan comunes como las balas.

Esta fractura ha vuelto al Cártel de Sinaloa más impredecible y violento. Para financiar su guerra interna, las facciones han recurrido a delitos depredadores que antes prohibían, como el secuestro y la extorsión a la población local, erosionando su histórica «base social».

La nueva frontera de guerra: Chiapas y el Sur

Quizás el cambio más drástico en el Mapa Criminal 2026 es el desplazamiento del epicentro de la violencia hacia el sur. Chiapas, olvidado durante años en la narrativa del narco, es hoy el escenario de una disputa brutal entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa.

No pelean solo por drogas. Pelean por el control de la frontera con Guatemala, que se ha convertido en la joya de la corona logística. Quien controla la frontera sur controla el tráfico de personas (migrantes), el trasiego de armas y la entrada de cocaína sudamericana.

La selva lacandona y las comunidades indígenas han quedado atrapadas en el fuego cruzado, provocando desplazamientos forzados masivos que el gobierno federal ha intentado minimizar, pero que las organizaciones de derechos humanos califican como una crisis humanitaria.

Mapa Criminal 2026
Mapa Criminal 2026: La mutación del CJNG y la guerra civil de Sinaloa 5

Conclusión: La gobernanza criminal

Al revisar la geografía delictiva de este año, queda claro que el Estado ha cedido espacios de soberanía. En el norte, una guerra de sucesión; en el centro, un ejército paramilitar consolidado; y en el sur, una invasión silenciosa.

Los cárteles mexicanos en 2026 no son enemigos del Estado; en muchas regiones, han suplantado al Estado. Cobran impuestos (piso), imparten justicia (ejecuciones) y dan empleo. Desmantelar estas estructuras requerirá mucho más que «abrazos» o inteligencia; requerirá recuperar la legitimidad perdida de las instituciones públicas.

En la próxima entrega, analizaremos qué ha hecho el gobierno ante este escenario: el balance de la estrategia de seguridad de la 4T.

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Mapa Criminal 2026: La mutación del CJNG y la guerra civil de Sinaloa 6

➡️ [LEE LA PARTE 1] Guerra contra el narco: Crónica de una alternancia fallida
➡️ [PRÓXIMAMENTE PARTE 3] De los Abrazos a la Inteligencia: El balance político

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