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Por Redacción | 06 de enero de 2026 | 12:00 hrs

La espera en los tribunales de Chicago está por terminar. Ovidio Guzmán, uno de los herederos más notorios del imperio criminal construido por su padre, Joaquín «El Chapo» Guzmán, se prepara para escuchar la decisión final de la justicia estadounidense. Marzo de 2026 ha sido marcado en el calendario judicial como el mes clave en el que el líder de «Los Chapitos» conocerá cuántos años pasará tras las rejas, cerrando así uno de los capítulos más violentos y mediáticos en la historia reciente del narcotráfico entre México y Estados Unidos.

El camino de Ovidio Guzmán hacia este estrado no fue lineal. Estuvo pavimentado con toneladas de fentanilo, traiciones familiares y dos «jueves negros» que dejaron cicatrices imborrables en la población de Culiacán. A continuación, presentamos una crónica detallada de su ascenso, su caída y lo que se espera de esta sentencia histórica.

Ovidio Guzmán
Ovidio Guzmán sentenciado: 5 claves de su destino final este marzo 3

1. El ascenso del «Ratón»: De la sombra al liderazgo

Para entender la magnitud de la sentencia que Ovidio Guzmán recibirá en marzo, es necesario rebobinar hasta sus inicios. Nacido en 1990 en Badiraguato, Sinaloa, Ovidio creció bajo la inmensa sombra de su padre. Durante años, fue considerado un perfil bajo dentro de la organización, un «junior» más enfocado en la vida social que en la operativa. Sin embargo, tras la extradición de «El Chapo» en 2017, el vacío de poder obligó a la nueva generación a dar un paso al frente.

Ovidio Guzmán no solo asumió el rol, sino que transformó el negocio. Junto a sus hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo, modernizó el Cártel de Sinaloa. Dejaron de depender exclusivamente de la cocaína y la marihuana para apostar todo al fentanilo, un opioide sintético barato de producir y altamente adictivo. Bajo la supervisión de Ovidio, los laboratorios clandestinos en la sierra sinaloense comenzaron a producir millones de pastillas azules que inundaron las calles de Estados Unidos, generando una crisis de salud pública sin precedentes y poniendo al «Ratón» en la mira prioritaria de la DEA.

2. El primer «Culiacanazo»: La humillación del Estado

La leyenda negra de Ovidio Guzmán se consolidó mundialmente el 17 de octubre de 2019. Aquella tarde, un operativo federal fallido en Culiacán logró su captura momentánea, pero desató el infierno. En cuestión de minutos, el Cártel de Sinaloa demostró una capacidad de movilización paramilitar que superó a las fuerzas del Estado.

Ovidio Guzmán fue liberado por orden presidencial para evitar un baño de sangre, un evento que marcó la política de seguridad del sexenio y empoderó a la facción de «Los Chapitos». Lejos de esconderse, Ovidio interpretó su liberación como una patente de corso. Continuó expandiendo sus operaciones de tráfico de metanfetaminas y fentanilo, sintiéndose intocable en su bastión. Sin embargo, aquel «jueves negro» también selló su destino: Estados Unidos no olvidaría la afrenta y redobló la presión diplomática y de inteligencia para verlo en una celda norteamericana.

3. La captura definitiva y la extradición

La suerte de Ovidio Guzmán cambió la madrugada del 5 de enero de 2023. En un operativo quirúrgico y violento en la sindicatura de Jesús María, el Ejército Mexicano logró recapturarlo. Esta vez, no hubo negociación. A pesar de la respuesta violenta del cártel, que incendió vehículos y bloqueó carreteras en un segundo «Culiacanazo», «El Ratón» fue extraído en helicóptero y trasladado al penal del Altiplano.

El proceso de extradición fue una batalla legal intensa, pero el 15 de septiembre de 2023, en un gesto simbólico durante las fiestas patrias, Ovidio Guzmán fue entregado a las autoridades estadounidenses. La imagen del joven capo, esposado y con uniforme de presidiario bajando de un avión en Chicago, contrastaba con las fotos de su vida de lujos en Sinaloa. Fue el inicio del fin de su carrera delictiva y el comienzo de su colaboración forzosa con el sistema judicial que ahora, en marzo de 2026, dictará su futuro.

4. La negociación y la declaración de culpabilidad

Una vez en suelo estadounidense, la estrategia de defensa de Ovidio Guzmán dio un giro radical. Asesorado por Jeffrey Lichtman, el mismo abogado que defendió a su padre, Ovidio optó por el pragmatismo. En julio de 2025, sorprendió al mundo al declararse culpable de los cargos de narcotráfico, lavado de dinero y posesión de armas.

Esta maniobra legal tenía un objetivo claro: evitar el juicio mediático que hundió a su padre y, sobre todo, esquivar la cadena perpetua. Ovidio Guzmán aceptó su responsabilidad en la importación de toneladas de drogas y acordó el pago de una multa millonaria. A cambio, se especula que ha proporcionado información valiosa sobre las rutas de suministro de precursores químicos desde Asia y la estructura financiera de la organización, lo que podría haber facilitado golpes recientes contra otros operadores. La sentencia de marzo revelará qué tanto valoraron los fiscales esta cooperación.

5. Marzo 2026: ¿Qué sentencia le espera?

Llegamos al punto crítico. En marzo, la jueza Sharon Johnson Coleman tendrá la última palabra. Expertos legales anticipan que, debido a su declaración de culpabilidad y cooperación, Ovidio Guzmán podría evitar la prisión de por vida, recibiendo una condena que oscile entre los 20 y 30 años de prisión.

Sin embargo, hay factores que juegan en su contra. La crisis de fentanilo ha matado a más de 100,000 estadounidenses al año, y existe una fuerte presión política en Washington para hacer de Ovidio Guzmán un ejemplo castigador. La fiscalía buscará una pena que envíe un mensaje contundente a los cárteles mexicanos: no importa el poder de fuego o el dinero, la justicia estadounidense siempre llega.

Por otro lado, la defensa argumentará que Ovidio no era el máximo líder, intentando minimizar su rol frente a figuras como Ismael «El Mayo» Zambada o sus propios hermanos mayores. La audiencia de marzo no solo definirá los años de encierro de Ovidio Guzmán, sino que también podría destapar nuevas acusaciones contra funcionarios corruptos que permitieron su operación impune durante años.

Conclusión: El fin de una dinastía

La sentencia de Ovidio Guzmán este marzo simboliza el ocaso de la dinastía Guzmán Loera tal como la conocimos. Con «El Chapo» en ADX Florence y Ovidio a punto de ser condenado, el Cártel de Sinaloa atraviesa una reconfiguración violenta.

Para los habitantes de Culiacán, el nombre de Ovidio Guzmán evoca miedo y caos; para la justicia estadounidense, es un trofeo de guerra en la lucha contra los opioides. Independientemente de la cifra final de años que dicte la jueza, la realidad es que «El Ratón» ha caído en la trampa de la que nadie escapa. Su juventud se consumirá entre muros de concreto, lejos de los ranchos y la impunidad que alguna vez creyó eternos.

El mundo estará atento a Chicago este marzo. La sentencia de Ovidio Guzmán no solo cerrará un expediente judicial, sino que marcará el precedente para el resto de «Los Chapitos» que aún siguen en libertad.

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Ovidio Guzmán sentenciado: 5 claves de su destino final este marzo 4

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