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Redacción | 8 de abril de 2026 | 20:30 hrs.

La soberanía energética se consolidó este miércoles como uno de los ejes centrales del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien desde Palacio Nacional presentó, junto con la secretaria de Energía, Luz Elena González, y el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez, una radiografía detallada del estado actual del sector y el rumbo que tomará la administración federal para reducir la dependencia energética del exterior.

La conferencia matutina dejó en claro que la soberanía energética no es una aspiración a largo plazo: es una prioridad de gobierno que ya tiene ruta, plazos y actores definidos.

Soberanía energética
Soberanía energética: 5 claves de Sheinbaum para México 2

1. El diagnóstico: México importa 8 de cada 10 metros cúbicos de gas

El punto de partida fue una revelación que no es menor. México consume actualmente 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural al día, y la mayor parte no se produce en territorio nacional.

La secretaria Luz Elena González explicó que el 80% del gas natural que consume el país proviene de Texas y el 20% restante de California. Solo un porcentaje marginal es atendido por Pemex, lo que coloca al país en una situación de alta vulnerabilidad ante variaciones en los precios internacionales o interrupciones en el suministro.

«Países como Japón, Corea y China han enfrentado crisis energéticas por su dependencia del extranjero, lo que derivó en incrementos drásticos en el costo de la electricidad», recordó la presidenta Sheinbaum, trazando una advertencia directa sobre lo que podría ocurrir en México si no se actúa con decisión.

La soberanía energética, en ese contexto, deja de ser un concepto político para convertirse en una necesidad estructural.


2. La apuesta: gas convencional producido en México

Frente al diagnóstico, el gobierno presentó su principal respuesta: incrementar la explotación de gas convencional en yacimientos nacionales.

El director de Pemex, Víctor Rodríguez, detalló que la petrolera opera actualmente en cuencas como Sabinas-Burro Picachos, Tampico-Misantla, Golfo Profundo y las Cuencas del Sureste. La apuesta es acelerar la producción en estas zonas para sustituir importaciones de forma gradual pero sostenida.

La meta, según información difundida en la conferencia, es que en un horizonte de 10 años México pueda alcanzar hasta 8 mil 600 millones de pies cúbicos de producción propia, lo que reduciría de forma significativa la dependencia externa y avanzaría de manera real hacia la soberanía energética.


3. El riesgo que se quiere evitar: el gas de lutitas

Uno de los puntos más relevantes de la mañanera fue la posición del gobierno frente al gas de lutitas, también conocido como gas shale, que se extrae mediante fracturamiento hidráulico.

La presidenta Sheinbaum explicó que México importa principalmente gas no convencional de este tipo desde Texas, y advirtió que esta dependencia no solo tiene implicaciones económicas, sino también riesgos en materia de precios y suministro que comprometen la soberanía energética del país.

El mensaje fue claro: el camino no es profundizar la dependencia del shale importado, sino desarrollar las reservas convencionales propias con criterios de sustentabilidad y seguridad nacional.


4. La coyuntura internacional: una ventana de oportunidad

La agenda energética del miércoles tuvo también un telón de fondo geopolítico favorable. La presidenta celebró el acuerdo de dos semanas de alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, que generó de inmediato una baja en los precios internacionales del petróleo.

«El mundo entero quiere paz en Medio Oriente», señaló Sheinbaum, y añadió que la tregua es una muy buena noticia para México, no solo en términos humanos, sino porque el precio del crudo tiene un impacto directo en la economía nacional y en el costo de los combustibles.

Este contexto, con precios a la baja, representa una ventana para que el gobierno continúe subsidiando la gasolina magna y el diésel sin presión adicional, al tiempo que avanza en la construcción de una soberanía energética que le permita al país depender menos de los vaivenes del mercado global.


5. La inversión privada como aliada, no como sustituta

Un elemento que marcó el tono de la jornada fue la reunión de la presidenta con Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo.

Sheinbaum informó que la reunión arrojó interés concreto de BlackRock en continuar invirtiendo en México junto con privados nacionales, y destacó la importancia del T-MEC como factor de atracción.

Sin embargo, la presidenta fue precisa en el enfoque: la inversión privada es bienvenida como complemento, no como eje rector de la política energética. La soberanía energética implica que sea el Estado quien conduzca la estrategia, garantice la seguridad del suministro y proteja el interés nacional.


Conclusión: la soberanía energética como proyecto de Estado

Lo que quedó claro en la conferencia del 8 de abril es que la soberanía energética no es un slogan de campaña. Es un proyecto con diagnóstico, metas y acciones concretas.

México enfrenta una dependencia estructural del gas importado que no se resolverá de un día para otro, pero el gobierno de Claudia Sheinbaum ha dado señales inequívocas de que este es un tema prioritario en su agenda. La combinación de mayor producción nacional, inversión estratégica, subsidios a los combustibles y una postura firme frente a la dependencia del shale traza un camino que, si se sostiene, podría transformar la matriz energética del país en la próxima década.

La soberanía energética, en suma, es hoy una de las apuestas más ambiciosas y necesarias del gobierno federal.


Redacción | 8 de abril de 2026 | 10:30 hrs. Fuentes: Conferencia Mañanera del Pueblo, Presidencia de México.

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