Por Redacción | 13 de enero de 2026 | 13:45 hrs
Durante décadas, cuando se hablaba de viajar al norte de México, la conversación solía girar en torno a los negocios, la industria maquiladora o la ganadería. Sin embargo, en este arranque de año, la narrativa ha cambiado radicalmente. El turismo en Sonora ha dejado de ser una actividad complementaria para convertirse en uno de los motores principales de la economía estatal, desafiando las percepciones tradicionales y compitiendo tú a tú con destinos de playa consolidados en el país.
Este martes 13 de enero de 2026, las cifras preliminares del cierre de temporada invernal y las proyecciones anuales pintan un panorama que ni los más optimistas esperaban hace un lustro. Desde las dunas doradas del Gran Desierto de Altar hasta las aguas turquesas de San Carlos, el estado vive un «boom» de visitantes nacionales y extranjeros. En esta crónica económica y social, desglosamos la realidad del turismo en Sonora a través de tres datos duros que confirman su ascenso como la nueva joya del Mar de Cortés.
El despertar del gigante: Contexto de una transformación
Para entender el éxito actual del turismo en Sonora, hay que mirar la estrategia implementada en los últimos años. La marca «Sonora» se ha desligado de la nota roja para asociarse con experiencias únicas: la fusión del desierto con el mar, la gastronomía de clase mundial (que va más allá de la carne asada) y la promoción de sus Pueblos Mágicos.
El gobierno estatal y la iniciativa privada han invertido sumas históricas en infraestructura. La modernización de carreteras, la ampliación del puerto de Guaymas y la mejora en la seguridad turística han creado un ecosistema de confianza. Hoy, el viajero que llega a Hermosillo o a Ciudad Obregón no solo viene a firmar contratos; viene a explorar. Este cambio de mentalidad es la base sobre la que se asientan los siguientes datos reveladores.
Dato 1: Derrama Económica Récord (El dinero se queda en casa)
El primer indicador que demuestra la salud del turismo en Sonora es el dinero. Según los últimos reportes de la Secretaría de Turismo estatal, la derrama económica generada por el sector en el último ciclo ha superado los 30 mil millones de pesos, una cifra histórica que representa un crecimiento de dos dígitos en comparación con los años anteriores a 2025.
Este incremento no es casualidad. Se debe a que el turismo en Sonora ha logrado diversificar su oferta. Ya no se trata solo del turismo de «fin de semana» de los vecinos de Arizona. Ahora, el estado atrae a un perfil de turista de alto poder adquisitivo que busca experiencias de lujo en los nuevos resorts de Puerto Peñasco y en los hoteles boutique de Álamos.
El gasto promedio por visitante ha aumentado considerablemente. Los eventos de talla internacional, como los torneos de pesca deportiva y los festivales gastronómicos del Bacanora, han incentivado que el turista abra la cartera. La derrama ya no se concentra solo en las grandes cadenas hoteleras; ha permeado a los artesanos de las etnias locales (Seris, Yaquis) y a los prestadores de servicios en zonas rurales, democratizando los beneficios del turismo en Sonora como nunca antes.
Dato 2: Explosión en la Conectividad Aérea (El mundo voltea a Sonora)
Un destino turístico no puede crecer si no hay cómo llegar a él. El segundo dato clave es el aumento del 40% en la conectividad aérea respecto al 2024. El turismo en Sonora sufría históricamente de un aislamiento relativo, dependiendo casi exclusivamente de la conectividad carretera o de vuelos con escala en CDMX.
En 2026, la realidad es otra. Los aeropuertos de Hermosillo, Ciudad Obregón y Mar de Cortés (Puerto Peñasco) han inaugurado nuevas rutas directas no solo a destinos clave de Estados Unidos (como Phoenix, Los Ángeles y ahora Denver), sino también a hubs nacionales como Monterrey, Guadalajara y el Bajío sin pasar por la capital del país.
Este «puente aéreo» ha facilitado la llegada de un nuevo tipo de visitante: el turista de negocios que extiende su estancia por placer (bleisure). Las aerolíneas han apostado por el turismo en Sonora porque los aviones van llenos. La facilidad para llegar a San Carlos en un vuelo corto y estar comiendo mariscos frescos en menos de dos horas ha sido un factor decisivo para captar al mercado nacional que antes prefería volar al Caribe.
Dato 3: Ocupación Hotelera y el auge de las Rentas Cortas
El tercer dato que consolida al turismo en Sonora es la ocupación. Durante la reciente temporada vacacional de invierno, destinos clave como San Carlos y Puerto Peñasco reportaron ocupaciones del 95% al 100%. Pero lo interesante no es solo el lleno total, sino la expansión de la oferta.
El fenómeno de las rentas vacacionales (tipo Airbnb) ha explotado en la región. Se estima que hay miles de propiedades activas recibiendo huéspedes, lo que complementa la oferta hotelera tradicional. Esto indica que el turismo en Sonora es resiliente y se adapta a las nuevas formas de viajar de los millennials y la Generación Z, quienes buscan privacidad y experiencias locales auténticas.
Además, el turismo rural en pueblos como Ures (recientemente nombrado Pueblo Mágico) y la Ruta del Río Sonora ha visto un repunte de ocupación del 60% en fines de semana, algo inédito para zonas que antes estaban fuera del radar turístico masivo. Esto demuestra que el interés por el turismo en Sonora ya no es solo de sol y playa, sino también cultural y de aventura.

La joya de la corona: San Carlos y el Acuario del Mundo
No se puede hablar de turismo en Sonora sin mencionar a San Carlos, Nuevo Guaymas. Este destino se ha consolidado en 2026 como el competidor más serio de Los Cabos, pero con una identidad propia más relajada y natural.
La vista escénica del Mirador de San Carlos sigue siendo catalogada como la «Vista Oceánica más espectacular del mundo», y ahora, con la infraestructura mejorada, es accesible para todos. El avistamiento de ballenas y delfines en el Mar de Cortés se ha profesionalizado, atrayendo a ecoturistas de Europa y Asia que buscan la biodiversidad que Jacques Cousteau tanto alabó.

Retos y futuro: La seguridad como prioridad
A pesar de las cifras alegres, el turismo en Sonora enfrenta el reto constante de la percepción de seguridad. Las autoridades saben que un solo evento violento de alto impacto puede derrumbar lo construido. Por ello, en 2026 se ha reforzado la «Policía Turística» con elementos bilingües y mayor presencia tecnológica en carreteras.
El futuro del turismo en Sonora depende de mantener la paz y la sustentabilidad. El crecimiento desmedido amenaza los ecosistemas frágiles del desierto y la costa. El plan estatal actual contempla un crecimiento ordenado, priorizando el cuidado del agua y el respeto a las comunidades indígenas.
Conclusión: Sonora está de moda
Decir que el turismo en Sonora está al alza es quedarse corto; está en una fase de reinvención y consolidación. Los tres datos presentados —derrama millonaria, vuelos llenos y hoteles a tope— no son solo números en un papel, son el reflejo de un estado que ha decidido mostrar su mejor cara al mundo.
Sonora ya no es el «patito feo» del turismo nacional; es el cisne del desierto que ha desplegado sus alas. Si aún no has visitado estas tierras en 2026, te estás perdiendo de la frontera más vibrante y hermosa de México.







