Por Redacción
El fantasma de una nueva crisis sanitaria recorre nuevamente los pasillos de los hospitales en el sur de Asia. Este mes de enero de 2026, las autoridades sanitarias de la India confirmaron la reaparición del Virus Nipah, un patógeno que, aunque conocido desde finales del siglo pasado, sigue generando un terror justificado por su altísima tasa de mortalidad y la ausencia de herramientas médicas para combatirlo. La noticia llega desde el estado de Bengala Occidental, donde dos enfermeras dieron positivo tras estar en contacto con pacientes infectados, rompiendo una calma epidemiológica en esa región que duraba desde 2007.
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado a la calma, asegurando que el riesgo de una propagación internacional es «bajo», la sola mención del Virus Nipah es suficiente para activar protocolos de bioseguridad nivel 4. No estamos ante un virus respiratorio común; estamos ante un enemigo silencioso que se esconde en la naturaleza y que, cuando salta al ser humano, suele ser devastador.
Para entender la magnitud real de lo que está ocurriendo y separar el pánico de la precaución, hemos preparado este informe detallado con las tres claves fundamentales que debes conocer sobre el Virus Nipah y su estatus actual.
1. El brote en India: ¿Un caso aislado o el inicio de algo más?
La alarma sonó a mediados de enero. Dos enfermeras de una clínica privada en las afueras de Calcuta presentaron síntomas neurológicos severos y fiebre alta. Tras los análisis enviados al Instituto Nacional de Virología en Pune, se confirmó lo que muchos temían: era Virus Nipah. Ambas trabajadoras de la salud habían estado expuestas durante una visita a un distrito rural, subrayando la facilidad con la que este virus puede saltar de su reservorio animal a quienes están en la primera línea de atención.
Lo preocupante de este brote de Virus Nipah no es el número masivo de contagios —hasta el momento, las autoridades indias han rastreado a casi 200 contactos y han descartado nuevos positivos masivos—, sino la letalidad y la ubicación. Bengala Occidental comparte una frontera porosa con Bangladesh, una zona donde el virus es endémico. La rápida respuesta de cuarentena y aislamiento parece haber contenido la «fase explosiva», pero el estado de salud de una de las pacientes sigue siendo crítico, manteniéndose en coma, mientras que la otra ha logrado ser extubada.
Este evento nos recuerda que el Virus Nipah no necesita contagiar a millones para ser una tragedia; su capacidad para desestabilizar sistemas de salud locales y generar pánico social es inmediata. La OMS ha validado la capacidad de respuesta de la India, recomendando no cerrar fronteras ni restringir el comercio, pero la vigilancia en aeropuertos de países vecinos como Tailandia y Singapur se ha intensificado preventivamente.
2. La transmisión: Murciélagos, cerdos y savia de palma
Para combatir al enemigo, hay que entender cómo se mueve. El Virus Nipah es una enfermedad zoonótica, lo que significa que su hogar natural no somos nosotros, sino los animales. El reservorio principal son los murciélagos frugívoros del género Pteropus, esos gigantes voladores que son vitales para los ecosistemas pero que portan el virus sin enfermarse.
El peligro radica en la «interfaz» entre la selva y la ciudad. La transmisión del Virus Nipah a los humanos suele ocurrir por tres vías principales:
- Consumo directo: Beber savia de palma datilera cruda que ha sido contaminada por orina o saliva de murciélagos infectados.
- Huéspedes intermediarios: El contacto con cerdos enfermos, que actúan como «amplificadores» del virus, tal como ocurrió en el primer brote histórico en Malasia.
- De humano a humano: A diferencia del COVID-19, el Virus Nipah no se transmite fácilmente por el aire a largas distancias. Requiere un contacto estrecho con fluidos corporales (sangre, orina, saliva) de una persona infectada, lo que pone en riesgo extremo a familiares cuidadores y personal médico.
Esta limitación en su transmisión es nuestra mayor ventaja. El Virus Nipah no es, por ahora, un virus altamente contagioso entre personas, pero cada brote es una oportunidad para que el patógeno mute y aprenda a moverse mejor entre nosotros.
3. Letalidad y falta de cura: La verdadera amenaza
Aquí es donde el Virus Nipah se gana su lugar en la lista de patógenos prioritarios de la OMS. Si te contagias, las probabilidades juegan en tu contra de manera alarmante. La tasa de mortalidad de este virus oscila entre el 40% y el 75%, dependiendo de la cepa y de la capacidad del sistema sanitario local. Para ponerlo en perspectiva, es mucho más letal que el SARS-CoV-2.
El cuadro clínico comienza como una gripe fuerte: fiebre, dolor de cabeza y garganta. Pero rápidamente puede evolucionar a algo mucho más siniestro: encefalitis aguda (inflamación del cerebro). Los pacientes pueden entrar en coma en cuestión de 24 a 48 horas. Y para aquellos afortunados que sobreviven al Virus Nipah, la batalla no siempre termina al salir del hospital; cerca del 20% queda con secuelas neurológicas permanentes, como convulsiones recurrentes o cambios de personalidad.
Lo más aterrador es la indefensión farmacológica. A día de hoy, en pleno 2026, no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral específico para curar el Virus Nipah. Los médicos solo pueden ofrecer cuidados de soporte: mantener al paciente hidratado, controlar la fiebre y asistir la respiración, esperando que el propio sistema inmunológico logre vencer a la bestia.
Conclusión: Vigilancia sin pánico
El Virus Nipah es un recordatorio brutal de la conexión entre la salud humana, animal y ambiental (el concepto One Health). La destrucción de los hábitats de los murciélagos fuerza a estos animales a buscar comida en granjas y huertos humanos, acercando el virus a nuestras mesas.
El brote actual en India parece estar bajo control gracias a la experiencia adquirida en epidemias pasadas, pero la amenaza latente persiste. No es momento para el alarmismo global, pero sí para la conciencia. Evitar el consumo de frutas mordidas por animales, no beber savia cruda en zonas de riesgo y mantener la higiene son las únicas barreras que tenemos hoy contra un virus que, aunque viaja lento, golpea con una fuerza devastadora.
El Virus Nipah seguirá ahí, agazapado en la selva, esperando el próximo error humano para volver a saltar. La ciencia trabaja contra reloj en vacunas experimentales, pero hasta entonces, la información y la prevención son nuestra única defensa.








