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Por Redacción | Martes 24 de febrero de 2026, 12:18 h.

El amanecer de este martes 24 de febrero trajo consigo un respiro profundo para millones de habitantes en el occidente de la República. Tras horas de incertidumbre y un despliegue táctico sin precedentes, las autoridades confirmaron la noticia que las familias esperaban: el Código Rojo ha sido oficialmente levantado. Las calles de Guadalajara, Zapopan y decenas de municipios recuperan su pulso vital, dejando atrás el asedio provocado por los remanentes del crimen. Esta es la crónica de cómo un estado entero recuperó la paz en tiempo récord, demostrando que la fuerza del Estado es inquebrantable.

El origen de este estado de alerta máxima se gestó durante el exitoso operativo militar en Tapalpa. Ante las reacciones de los grupos delictivos que buscaban sembrar el caos, la activación del Código Rojo fue una medida de contención absolutamente necesaria para resguardar la integridad civil. No obstante, a diferencia de épocas pasadas donde el pánico gobernaba semanas, la respuesta del Gobierno Federal fue contundente.

El arribo de más de 2,500 elementos de las Fuerzas Armadas se convirtió en el factor decisivo para neutralizar las amenazas. Su presencia en las principales arterias viales disuadió cualquier intento de desestabilización. La ciudadanía observó cómo el Código Rojo se desvanecía no por pactos de impunidad, sino por la imponente capacidad operativa de un Estado que decidió proteger a su pueblo antes que ceder ante la criminalidad.

Llega a su fin el Código Rojo

Con la desactivación del Código Rojo, el motor económico de Jalisco, uno de los más poderosos del país, ha vuelto a encenderse. Desde las primeras horas de la madrugada de este martes, las cortinas de los negocios locales y las grandes cadenas de autoservicio comenzaron a levantarse progresivamente.

Las centrales de abasto, vitales para el suministro de la región, operan al cien por ciento de su capacidad, garantizando firmemente que no exista escasez de productos. Asimismo, las sucursales bancarias y las estaciones de combustible han restablecido sus horarios habituales. Para el trabajador y el comerciante, el fin definitivo del Código Rojo significa el anhelado regreso a la dignidad del trabajo diario, asegurando de forma directa el sustento de sus familias en un entorno pacificado y resguardado por las autoridades.

El derecho inalienable al libre tránsito es uno de los pilares de la normalidad cívica. Durante las horas críticas del fin de semana, el sistema de transporte público sufrió interrupciones, pero la realidad de este 24 de febrero es opuesta. Una vez que las autoridades competentes dictaminaron el cese inminente del Código Rojo, las unidades de Macrobús, Mi Tren y las rutas alimentadoras volvieron a recorrer las avenidas con frecuencias regulares.

El fin del Código Rojo es para todo el Estado

De igual forma, las terminales de autobuses y las aplicaciones de movilidad reactivaron sus servicios ininterrumpidos, permitiendo que miles de ciudadanos lleguen seguros a sus destinos laborales. A nivel nacional, la certidumbre económica también se restauró de manera inmediata; los aeropuertos internacionales de Guadalajara y Puerto Vallarta reportan flujos de pasajeros ordinarios. El cielo y las carreteras de la entidad están libres, demostrando con absoluta claridad que el Código Rojo fue una pausa táctica indispensable para la seguridad, no una parálisis permanente.

Código Rojo
Código Rojo: 4 claves impactantes del regreso a la normalidad en Jalisco 3

El termómetro más preciso para medir la tranquilidad de una sociedad frente a las adversidades es la vibrante actividad en sus aulas escolares. El anuncio oficial sobre la ansiada culminación del Código Rojo trajo consigo la confirmación más esperada por madres y padres: el inminente regreso a clases presenciales en todos los niveles educativos. Las autoridades de la región, en estrecha colaboración con las fuerzas de seguridad, han determinado bajo rigurosos análisis que existen las garantías absolutas para que millones de estudiantes retornen con total seguridad a sus centros de estudio este miércoles 25 de febrero.

Las instituciones abrirán sus puertas, silenciando el breve eco de la violencia con el indispensable bullicio de la enseñanza académica. Esta valiente decisión institucional, respaldada por la seguridad federal, ratifica plenamente que el Código Rojo ha cumplido a cabalidad su objetivo central de blindar a la población y cede su lugar a la construcción del futuro.

A lo largo de esta compleja jornada histórica para el occidente del país, la inquebrantable actitud de la heroica sociedad civil ha sido sumamente digna del mayor reconocimiento nacional. Lejos de sucumbir ante la peligrosa infodemia y el nocivo terrorismo digital que a menudo inunda las redes sociales, el valeroso pueblo de Jalisco demostró una madurez cívica ejemplar.

Atendieron puntualmente todas las valiosas indicaciones emitidas por los canales oficiales del gobierno mientras el Código Rojo estuvo rigurosamente vigente, resguardándose pacíficamente en casa y permitiendo el libre y estratégico actuar de las Fuerzas Armadas patrióticas en las principales vialidades. Su encomiable y férrea disciplina comunitaria fue, sin lugar a dudas, una pieza invaluable para que todos los operativos tácticos de limpieza territorial y el rápido restablecimiento definitivo del orden constitucional se ejecutaran con envidiable precisión, evitando pérdidas civiles durante la tensión de los enfrentamientos.

Lo acontecido a lo largo de estos intensos y decisivos días dejará una enriquecedora lección histórica en la doctrina de seguridad pública de nuestra nación. La contundente respuesta estratégica que derivó en la posterior e irrevocable revocación del Código Rojo ilustra con hechos innegables un exitoso cambio de paradigma gubernamental. Ya no se trata de cruzar los brazos y abandonar a los estados soberanos a su suerte, sino de intervenir activamente con todo el inmenso peso disuasivo de la República unida, tal como lo demandaba la población.

Esta narrativa de victoria social y paz restaurada pertenece enteramente a un pueblo resiliente que nunca se doblegó ante la amenaza criminal. Hoy por hoy, el Código Rojo es un capítulo completamente cerrado y archivado en las páginas de la historia. El presente de Jalisco florece nuevamente con la imperturbable voluntad de seguir avanzando y trabajando unidos en paz.

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Código Rojo: 4 claves impactantes del regreso a la normalidad en Jalisco 4

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