Coatlicue, la futura supercomputadora pública de México, tiene todo para superar al MareNostrum, el referente europeo que alberga el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona. Así quedó refrendado este domingo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum visitó las instalaciones del Barcelona Supercomputing Center (BSC), antes de emprender su regreso a México tras participar en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia.
La visita no fue un acto protocolario. Sheinbaum recorrió las instalaciones acompañada por Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña; la ministra española de Ciencia, Diana Morant; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; y el director del propio BSC, Mateo Valero. El objetivo fue uno: mostrar de cerca lo que México quiere construir en casa, pero con mayor potencia.
- Coatlicue tendrá 7 veces más capacidad que el referente regional
La cifra más contundente del proyecto es su potencia de cómputo: 314 petaflops, es decir, 314 mil billones de operaciones por segundo. Eso la convierte en la supercomputadora pública más poderosa de América Latina.
Para dimensionarlo: Coatlicue será siete veces más rápida que Pegaso, la mayor supercomputadora privada de Brasil, y más de 100 veces superior a Yuca, el sistema mexicano más avanzado actualmente, ubicado en Sonora. El MareNostrum 5 de Barcelona, con el que México ya colabora mientras Coatlicue se construye, será el punto de comparación más directo en el escenario internacional.
- Sheinbaum visitó el BSC para no repetir su modelo, sino superarlo
La presidenta llegó al BSC no como turista tecnológica, sino como parte de una estrategia concreta. México firmó un acuerdo de colaboración con el Centro de Supercomputación de Barcelona que permite a científicos mexicanos trabajar con el MareNostrum 5 mientras Coatlicue concluye su construcción, prevista en un plazo de 24 meses.
Durante la visita, la ministra Morant destacó que entre México y España existe una colaboración científica de 40 años, con más de mil doctores formados en ese intercambio. «La ciencia pública es una manera de construir democracia, de construir paz, de trabajar en la cooperación y el multilateralismo», afirmó.
Sheinbaum, por su parte, recibió del BSC varios libros y una litografía histórica como símbolo de ese vínculo cultural y académico de larga data.
- Coatlicue es un proyecto de soberanía digital, no solo científico
Uno de los argumentos centrales del gobierno de Sheinbaum al presentar Coatlicue es que México depende hoy de plataformas privadas extranjeras para procesar datos estratégicos y entrenar modelos de inteligencia artificial. Esa dependencia, señalaron funcionarios, representa un riesgo a largo plazo para la seguridad de la información nacional.
Coatlicue cambiará eso. El sistema permitirá a instituciones federales entrenar sus propios modelos de lenguaje y sistemas de IA sin ceder datos a servidores externos. «Queremos que sea una supercomputadora pública; es la supercomputadora del pueblo de México», declaró Sheinbaum al presentar el proyecto en noviembre de 2025.
La inversión pública es de 6 mil millones de pesos, unos 326 millones de dólares, y el proyecto encabezará la red nacional de supercómputo integrada por la UNAM, el IPN, el Cinvestav y diversas universidades estatales.
- Clima, aduanas, salud y agricultura: los usos que nadie menciona
Más allá de la ciencia básica, Coatlicue tiene aplicaciones muy concretas ya en desarrollo. El Servicio Meteorológico Nacional trabaja con investigadores del BSC para estandarizar los datos climáticos de México y mejorar los sistemas de alerta temprana ante fenómenos meteorológicos extremos.
En agricultura, el sistema procesará más de dos millones de imágenes satelitales para estudiar suelos, sequías, riego y anomalías en cultivos. En salud pública, analizará millones de documentos científicos, registros genómicos y datos epidemiológicos que hoy no pueden procesarse manualmente. En aduanas, permitirá detectar anomalías en tiempo real que hoy escapan a los sistemas convencionales.
«La producción científica a nivel mundial es de millones de artículos y datos que ya humanamente es imposible procesar», señaló la secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz, al presentar el proyecto.
- La construcción ya inició y el reloj corre
Coatlicue no es un anuncio del futuro: es un proyecto en marcha. La construcción arrancó en los primeros meses de 2026, cerca de la Ciudad de México, y el plazo estimado de entrega es de dos años. El sistema integrará 14 mil 480 unidades de procesamiento gráfico (GPU), distribuidas en 7 mil 500 chasis alojados en alrededor de 200 gabinetes de alta densidad, con enfriamiento por agua y conectividad de alta velocidad.
México también firmó convenios con el Centre for Development of Advanced Computing de India para la capacitación de especialistas y la transferencia de tecnología. Coatlicue será, desde su arranque, un nodo de una red más amplia: el Clúster Nacional de Supercómputo, que ya opera a 9.45 petaflops y que con este proyecto dará un salto de escala sin precedente en el país.
El mensaje detrás de la visita al BSC
La visita de Claudia Sheinbaum al Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona este domingo tiene una lectura clara: México no fue a admirar lo que Europa construyó, sino a aprender de ello para edificar algo propio y más potente.
Coatlicue tomará su nombre de la deidad mexica madre de los dioses, fuente de energía y origen de todo. La elección no es casual. El gobierno de Sheinbaum quiere que esta supercomputadora sea exactamente eso: el núcleo tecnológico desde el que México procese su propia información, desarrolle su inteligencia artificial y proyecte su ciencia al mundo.
El MareNostrum fue el modelo de inspiración. Coatlicue aspira a ser el siguiente paso.








