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Carin

Agora

By enero 27, 2011No Comments

El gran matemático francés René Descartes es recordado en el campo de los números por su invaluable obra en dicha materia y que marco una revolución en el desarrollo de la llamada geometría analítica.

Y aunque dicha aportación al campo de la cultura y en especial al mundo de las ciencias formales es invaluable y de valor inherente por si misma, no debemos soslayar la afortunada aportación del pensador francés en el también complejo y abstracto mundo de la filosofía.

Para muchos no es sorpresa la participación de nuestro pensador en dicha disciplina humanística, recordando que también aquí podemos ver una actividad de superlativa importancia ya que Descartes ha pasado a la historia como el padre de la filosofía moderna.

El â??parte aguasâ? que genera su obra no sólo debemos suponerla a la luz de la época que le toca vivir, esto es, finales del siglo XVI y mediados del siglo XVII, y aunque ello no sea óbice, sin embargo es de mayor importancia resaltar el salto tan importante que significó la obra que logró delinear y que sirvió a pensadores ulteriores como Spinoza y Leibniz.

Y es que recordemos que antes de Descartes nos encontramos con el inicio de la Ã?poca Moderna, es decir, el Renacimiento, y por lo tanto se esta inicialmente en un momento que pretende â??sustraerse del pasadoâ? y generar un conocimiento nuevo, en la especie, antropocéntrico (ya no teocéntrico) e individualista. Asimismo el mundo político y social se conmueve con los conflictos religiosos que generan una inestabilidad en todos los órdenes, suponiendo a caso una verdadera disolución en el mundo conocido. Esto sin embargo contrasta grandemente con la enorme trascendencia que ha sido el â??descubrimientoâ? de América y que, paradójicamente, es una situación que pretende unificar a todos los seres humanos.

Es en este contexto que la idea fundamental y fundamente de racionalidad en el centro del pensamiento de nuestro filósofo genera un punto de apoyo para la reflexión y su proyección en todos los ámbitos. De ahí que la idea básica en las disquisiciones del multicitado pensador sea la del método en el cual la duda da inicio y también dinamicidad a ese pensamiento original. El Discurso del Método es la obra básica que expones las ideas de esa â??duda metódicaâ? que está en la base del pensamiento de Descartes.

Asimismo las cuatro reglas del método y la intuición y deducción, son partes de ese método a través del cual es posible la concepción de ideas â??claras y distintasâ? como lo puede ser la idea fortísima del Cogito cartesiano.

Asemejándose al pensamiento luminoso de San Agustín, Descartes sostiene que es precisamente la idea de pensamiento, es decir, que en el hecho de pensar se extiende la consecuencia de que el ser que piensa tiene que existir, y si dudo, y si pienso, esto me revela mi propia existencia. ¿Pero que da sentido a la existencia de este ser que parece â??realâ? por el pensamiento que lo ha evidenciado? La respuesta afortunada que da nuestro gran filósofo es la de la existencia de Dios, y a través de dicha existencia la posibilidad de este mundo teórico delineado geométrica y bellamente por el inolvidable René Descartes.

* Carin es amante de los números, estudioso de la filosofía, abogado y amigo de El Enigma. Columnista de Solo-Opiniones

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