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A pesar de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) impulsa campañas prohibicionistas,  el consumo de tabaco no se ha reducido.

Un ejemplo son las acciones que llevan a cabo para decomisar miles de vapeadores y cigarros electrónicos, así como máquinas expendedoras, tras el decreto presidencial en 2022 que prohíbe su comercialización y exportación. 

La dependencia informó en octubre que, desde mayo del año pasado, logró decomisar 72 mil dispositivos en 2022 en el país,  mientras que en la Ciudad de México, la Agencia de Protección Sanitaria (Agepsa), dependiente de la Secretaría de Salud capitalina (Sedesa), reveló que aseguraron 425 kilogramos de vapeadores. 

En el caso de Quintana Roo, la Cofepris prepara un operativo contra las máquinas expendedoras de vapeadores, y al mismo tiempo, indicó que en este momento están haciendo un censo para ubicar y saber cuántos aparatos de este tipo hay en cada estado.

Sin embargo, México se encuentra en el sexto lugar de países en América Latina con más fumadores adultos, con 13.1 por ciento de la población, y es el tercer país con el mayor número de jóvenes expuestos al cigarro, de acuerdo al Informe sobre el Control del Tabaco en la Región de las Américas 2022, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El estudio detalló que los hombres adultos son los que más consumen tabaco, con un 19.9 por ciento, mientras que la prevalencia entre las mujeres es de 6.2 por ciento y en el caso del consumo de adolescentes y niños, señaló que solo en 2021, un millón 12 mil 328 adolescentes y niños entre los 10 y 19 años comenzaron a ser adictos, es decir, 4.7 por ciento de la población.

Mientras que una investigación del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria estimó que 63 mil 200 personas mueren anualmente en México y 173 diariamente, a causa de los padecimientos que genera esta adicción. 

Estas cifras prevalecen a pesar de que México es también uno de los países con mayores medidas restrictivas como la prohibición de los vapeadores, la exhibición de cigarros en puntos de venta y prohibir su consumo en lugares públicos, así como incrementar el año pasado 67.6 por ciento los impuestos al tabaco. 

Expertos de la  Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) señalan que esta problemática se mantiene debido a que en México prevalece la impunidad y la ilegalidad, mientras que los adolescentes siguen consumiendo porque la naturaleza los lleva a estar en contra de lo que la autoridad prohíba.

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De acuerdo con la diputada de Morena, Eva Galaz Caletti, se estima que el mercado negro de estos vapeadores genera entre 3 y 5 mil millones de pesos de ganancias ilegales anuales en el país sin importar los esfuerzos del gobierno por prohibirlos. 

La venta ilegal de estos dispositivos libres de humo sigue incrementando considerablemente ya que encontró otros medios más difíciles para las autoridades de encontrar, como son las redes sociales. 

En las páginas de Facebook consultadas, se ofertan vapeadores,  boquillas, con diferentes diseños y los líquidos, a diferentes precios y con opción de envío a domicilio o entrega en un punto medio, sin importar si son adultos o menores de edad. 

Además, como cualquier producto adquirido de manera clandestina, son de dudosa calidad porque, al no estar regulados, no están obligados a pasar por un control sanitario y de esta manera ponen en riesgo a miles de consumidores.

En diferentes estudios realizados por autoridades sanitarias internacionales como la Food & Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, el Public Health England, del Reino Unido o el Ministerio de Salud de Nueva Zelanda, se ha demostrado que el uso de productos alternativos al cigarro tiene un impacto positivo en los fumadores adultos y quienes los rodean.

Los decomisos de los productos sin humo no son insuficientes, pues desde su prohibición el mercado negro ha buscado otras alternativas para vender ilegalemente estos dispositivos.

Exponen que estos dispositivos reducen 95 por ciento la exposición a las seis mil sustancias tóxicas localizadas en el humo del cigarro y que 68 por ciento de fumadores consiguieron dejar de fumar al cambiarse al vapeo, lo que beneficia tanto a los consumidores de tabaco como a los no fumadores.

Ante el incremento del mercado negro, senadores y diputados de diferentes partidos coinciden en que con una regulación estricta e inteligente se podrá desincentivar el consumo de cigarros al darle a los usuarios la libertad de elegir alternativas menos dañinas, así como evitar la venta productos de mala calidad y que su venta sea exclusiva a adultos fumadores.

Por ello, el senador Ernesto Pérez Astorga aseguró que en el Senado se encuentran debatiendo la figura legal de los vapeadores para aprobar este año una regulación con el fin de evitar el fácil acceso para niños y adolescentes.

JGR

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