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Salud y ciencias de la salud

Mexico se prepara para el rebrote AH1N1

By septiembre 5, 2009No Comments

México se prepara para un segundo brote de gripe porcina con la llegada del invierno boreal y analiza lo que funcionó y lo que no en la primavera pasada, cuando suspendió todo, desde las salidas a comer hasta las clases, en un esfuerzo por controlar el virus.

El resto del mundo también observa de cerca la experiencia mexicana, tratando de ver qué medidas replicar y cuáles evitar. Entre las cosas que funcionaron: las campañas para concientizar a la gente, los diagnósticos y el tratamiento rápidos, y una obsesión con el lavado de manos. Lo que no funcionó: Suspensión de viajes, cierre de escuelas, excesivo uso de antibióticos y las mascarillas que se enredaban con el cabello, se deslizaban constantemente y ocultaban las sonrisas.

Cuando estalló el brote de gripe porcina en México, en abril de este año, el gobierno prefirió pecar por un exceso de cautela y ordenó el cierre de escuelas y museos, prohibió las concentraciones públicas, hizo jugar los partidos de fútbol en estadios vacíos y le dijo a la gente que no se diese la mano ni se saludase con besos en las mejillas. Esta vital ciudad de 18 millones de habitantes se transformó en un hueco insulso. Las autoridades sanitarias afirman que obraron bien.

“Fuimos el primer país afectado y no sabíamos la magnitud que tendría el problema; tomamos medidas adecuadas que ahora pueden ser mejor enfocadas”, afirmó Pablo Kuri, asesor especial sobre la gripe porcina de la Secretaría de Salud. La medida más efectiva, imitada en el resto del mundo, probablemente fue el alertar a la ciudadanía apenas se detectó el virus. No todos los países se manejaron con tanta franqueza ante epidemias como esta: China fue muy criticada por la lentitud con que respondió a un brote de SARS en el 2003, en tanto que Argentina se negó a declarar una emergencia nacional al propagarse la gripe porcina allí en julio.

Su franqueza, no obstante, le salió caro a México y los economistas dicen que el país perdió miles de millones de dólares, sobre todo en la industria turística, que fue muy afectada. “México suministró información desde temprano y en forma frecuente”, expresó Jon Andrus en la sede de la Organización Panamericana de la Salud en Washington. “Lo hizo a expensas de grandes pérdidas económicas, pero obró como correspondía”.

En el peor momento del brote, en marzo, la Ciudad de México estaba llena de personas con mascarillas, que ofrecían compartir un gel antiséptico para las manos. Los expertos dicen que el lavado de manos es la mejor defensa y que las mascarillas probablemente no sirvan de mucho. Hoy se recomienda el uso de mascarillas sólo a la gente que trabaja en el campo de la salud y a las personas que están infectadas.

El brote hizo que se mejorasen los hábitos higiénicos de la ciudad y en la actualidad abundan los empleados municipales que limpian trenes subterráneos y autobuses, bancos de parques y oficinas, algo rara vez visto en el pasado. “Está claro que millones de personas usaron mascarillas en la primavera y el H1N1 siguió propagándose”, comentó Laurie Garrett, del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York.

“Parece evidente que la mejor protección personal es el lavado regular de las manos, evitar sitios atestados de gente y, de ser posible, vacunarse”. Las vacunas todavía están en una etapa de experimentación y se cree que estarán disponibles para mediados de octubre.

Numerosos expertos que estudian la gripe porcina pronostican muchos más casos que en la primavera durante el invierno del Hemisferio Norte, que podrían desbordar un sistema de salud mexicano que ya no da abasto. “Por más de que la cepa no se haya hecho más severa, no hay sistema en el mundo que no se vea abrumado si se llenan las salas de emergencia y se usan todas las camas de los hospitales”, manifestó Michael Osterholm, director del Centro de Política e Investigación de Enfermedades Infecciosas (Center for Infectious Diseases Research and Policy) de la Universidad de Minnesota.

“Va a llegar el momento en el que no habrá suficientes medicinas y tal vez no haya suficiente personal médico como para suministrar los tratamientos que sabemos pueden dar resultado”, acotó. Los expertos dicen que la mayoría de los casos de gripe porcina no necesitan ser tratados. Pero aquellos que sí requieren atención médica –sobre todo mujeres embarazadas, asmáticos y personas obesas– deben ser atendidos rápidamente, no más de 48 horas después de que surgieron los primeros síntomas.

Mucha gente espera hasta sentirse realmente mal para ir al médico. A menudo se hacen su propio diagnóstico y tratan de conseguir medicinas en la farmacia, dado que la mayoría no requieren receta. Desde abril, sin embargo, ciertas medicinas se distribuyen solo en los hospitales. Al reanudarse las clases el lunes pasado, millones de niños uniformados volvieron a las aulas. Las autoridades escolares tienen programado un sistema de “filtros” que busca detectar posibles síntomas de gripe porcina entre los niños y los maestros. Ante la menor sospecha, se enviará a la persona a su casa.

En las escuelas de todo el país se agregaron nuevas clases sobre higiene personal. Se están tomando medidas para que, si surgen muchos casos en un lugar, se puedan continuar las clases en la casa de cada uno. “No vamos a caer presas del pánico, pero estamos siendo más cautelosos este año”, declaró Cecilia McGregor, del Colegio Ciudad de México, una institución privada de 1.100 alumnos.

El personal de limpieza de las escuelas deberá limpiar las manijas de las puertas cada dos horas, señaló. Agregó que en el campus habrá un médico haciendo revisiones permanentes. A pesar de las precauciones, los expertos dicen que la enseñanza más importante que dejó el primer brote fue que, en la mayoría de los casos, el contagio no es grave.

La gripe porcina causó 164 muertes en tres meses en México, donde a diario muere la misma cantidad de gente por problemas derivados del cigarrillo. “Hay que poner las cosas en su debido contexto”, señaló Kuri.

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