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El estudio de arte Francine Turk, en Chicago, abrió la exposición “Next Level Badass: Miles Davis & Francine Turk”, la cual preserva y comparte el legado del famoso jazzista estadounidense, quien es recordado en el 25 aniversario de su deceso, ocurrido el 28 de septiembre de 1991.
Según el portal “milesdavis.com”, el colectivo logró montar esta exhibición a partir de datos obtenidos de algunos diarios privados de Miles, así como de una investigación con las personas más cercanas al músico.
Collages y retratos forman parte de esta exhibición artística que refleja vida del compositor.
Miles Davis Dewey III nació el 25 de mayo de 1926, en Illinois, Estados Unidos, en el seno de una familia aficionada a la música. Su padre, de hecho, había intentado abrirse camino en ese ámbito pero su progenitor se lo había impedido; su madre, quien era amante de Duke Ellington y ArtTatum, fue violinista.
Una biografía difundida por la página “tomajazz.com” señala que tenía 13 años cuando recibió como regalo su primera trompeta. Comenzó su educación del instrumento con Elwood Buchanan. Mientras aprendía a dominarlo, participó en una big-band y en distintas jam-sessions.
Entre los años 1941 y 1943 ingresó a la orquesta local, los “Blue Devils”, de Eddie Randall, y perfeccionó su estilo en compañía de Clark Terry. Para 1944 ya era parte de los “Six Brown Cats”, de Adam Lambert. Más adelante participaría en la orquesta de Billy Eckstine, en la que alineaban Dizzy Gillespie y Charlie Parker.
Debutó discográficamente en Nueva York, mientras asistía a la Escuela de Música de Juilliard, con el sexteto del clarinetista y saxo tenor Herbie Field, en un grupo integrado por Arnette Cobb, Lionel Hampton, Al Casey, Slam Stewart y Fred Radcliff, con cuatro temas, en 1945.
Se reencontró con Charlie Parker el mismo año para grabar un nuevo material y su trabajo colaborativo se extendió por dos años más (1946-1948). En este último periodo, Miles creó su propia banda con Lee Konitz, John Lewis y Max Roach, destaca el portal “mcnbiografias.com”.
Cuentan que la revista “Down Beat” le otorgó el título de Mejor Trompetista de la temporada al jazzista, cuando solo tenía 21 años. Al cumplir 22, conoció al arreglista Gil Evans, con quien entró al camino del post-bop: el cool, y grabó “Birth of the cool”, uno de los discos básicos de la historia del jazz, en 1950.
“Walkin” (1954) fue el álbum con el que Miles mostró su naciente hard bop, mediador entre el bebop y el ambiente cool.
En 1959, el músico lanzó el disco “Kinf of blue” que resultó ser clave para el desarrollo del jazz de esa época.
“Bitches Brew” (1970), segundo proyecto ambicioso del trompetista, abrió paso a las nuevas rutas del jazz eléctrico. Trece músicos colaboraron en la creación de las melodías que componían la obra de Miles.
Cuando el jazzista se ausentó de la escena, en 1975, surgió el material “Miles Davis in Concert”, grabado en Philharmonic Hall.
A principios de los años 80 regresó rodeado de colaboradores como Bob Berg, Bill Evans, Kenny Garret, Mike Stern, John Scofield, Adam Holzman, Marylin Mazur, Mino Cinelu y Al Foster entre otros.
“The Man with the Horn” (1982) y “We Want Miles” (1982) fueron los álbumes con los que reanudó su labor. El primero tenía un estilo más clásico a lo que él acostumbraba a hacer y el segundo era más encausado al funky electrónico.
Se mantuvo trabajando con ritmos que se acercaran al jazz y dejó legados como “Aura” (1985) y “Tutu” (1987), entre muchos más que conforman el amplio material de su autoría.
También realizó colaboraciones con músicos pop como Cindy Lauper, Sting y Prince.
En 1990 recibió dos premios Grammy que lo avalaban como leyenda viva de la música moderna. Su último material fue “Doo-bop” (Nueva York, 1991).
Recuerdan el legado del jazzista Miles Davis

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