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Movido por las circunstancias del escrito anterior, confieso que he vivido en cinco ocasiones la situación de la inseguridad.
No me gusta ser ostentoso, ni visto de forma llamativa, en la oficina donde laboro antes existía un código de vestido, se recomendó hacerlo a un lado solamente pidiendo tener un traje en la oficina por si hay que utilizarle en junta o con clientes.
No soy de las personas que frecuentas sitios identificados como “desplumaderos”, situados en zonas conocidas por su peligrosidad.
Creo tengo criterio para ir sobrellevando las situaciones de riesgo que pudiera derivar en un acto donde se comprometa la vida.
Trabajo y tengo una forma honrada de ganarme la vida, pago mis impuestos convencido de que es una de las tantas formas de colaborar con el país para que este mejor.
Pero parece que nada de ello, siquiera es suficiente o garantiza el que pueda tener la tranquilidad de vivir y el entorno me deje vivir.
Estoy tramitando un permiso ante la Secretaria de la Defensa Nacional, para tener en mi domicilio un arma de fuego dentro de los calibres permitidos por la ley, haciendo todo dentro de la misma.
¿Usarla?
Sin problemas.
No soy un buscapleitos, la quiero en casa, no califico para un permiso de portacion de arma de fuego.
Lamentable, pero si el Estado no puede garantizar mi seguridad, tengo que hacerlo Yo en compañía de los míos, triste, ya que esto quiere decir que los ciudadanos de a pie, aquellos como Marta o un servidor y mas de 100 millones en el país, no nos sentimos seguros en nuestro país.
Parece, vamos hacia la ley de la selva, hacia años se hablaba de evitar la colombianizacion de México, ¿para que?, ya somos peor en inseguridad que Colombia (sea dicho con todo respeto a la comunidad colombiana en México y, a los colombianos en su país así como sus gobernantes e instituciones).
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