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En apenas tres meses de 2023, el Gobierno federal ha impulsado una serie de leyes prohibicionistas que han causado polémica por las posibles consecuencias económicas, sociales y de inseguridad que podrían  generar y entre las más importantes destacan las modificaciones a la Ley General Antitabaco y el maíz transgénico. 

Ley Antitabaco 

El decreto que causó controversia a inicios de 2023 fueron las modificación a la Ley General para el Control del Tabaco que entraron en vigor el 15 de enero, debido a que quedó prohibido la publicidad en cualquier medio de comunicación, la exhibición de productos de tabaco en los lugares de venta y el consumo del tabaco en algunos espacios al aire libre. 

La Asociación Nacional del Pequeño Comerciante (ANPEC) indicó que la prohibición de mostrar cajetillas en tienditas pone en jaque a los dos millones de autoempleos del pequeño comercio en el país, pone en riesgo el ingreso de más de 1.2 millones de establecimientos, la manutención de más de cinco millones familias que dependen de estos negocios y afectará 25 por ciento sus las ventas mensuales. 

La organización sentenció que el decreto viola derechos de los consumidores adultos que tienen la capacidad de tomar decisiones sobre sus consumo de productos legales y que, de manera “injustificada”, también atenta el derecho de libertad de comercio de los tenderos, a la libre competencia y a la libertad de mercado.

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También, argumentan que la propuesta de modificaciones, incentivará la comercialización de cigarros adulterados en el mercado negro, el cual domina 20 por ciento del mercado nacional de la comercialización de tabaco en el país, es decir, dos de cada 10 cigarros son de piratería y contrabando.

Mientras que la medida impide fumar espacios al aire libre, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) advirtió que el sector restaurantero es uno de los más afectados, al provocarles una reducción en ventas del 20 al 30 por ciento.

Maíz transgénico

El 13 de febrero, el Gobierno federal publicó un nuevo decreto que prohíbe la importación, distribución, promoción y uso del maíz genéticamente modificado (transgénico) y del herbicida glifosato en la alimentación humana (masa y tortilla).

Un informe de World Perspectives Inc reveló que, bajo la prohibición total del maíz transgénico esperada para enero 2024, México gastará un extra de 4.4 mil millones de pesos adicionales durante los próximos 10 años en importaciones.

Además, esto impactaría en el precio de las tortillas de maíz, pues aumentaría 30 por ciento en el primer año de la prohibición y 42 por ciento el segundo año, lo que empeoraría la seguridad alimentaria y reduciría el gasto de los consumidores.

También afectará a los productores ganaderos, ya que deberán vender a mayor costo, y se generará una pérdida de 138 mil empleos con una probable reducción de 4 mil 300 millones de pesos en el PIB de México.

Fentanilo

El presidente Andrés Manuel López Obrador el 15 de marzo, comentó en su conferencia de prensa que solicitará a médicos y científicos mexicanos que analicen la posibilidad de sustituir el fentanilo con fines médicos, por otros analgésicos, para prohibir su importación.

Si bien este opioide es 100 veces más potente que la morfina y está asociado a 75 por ciento de las muertes por sobredosis en Estados Unidos, expertos coinciden que prohibirlo podría traer peores consecuencias. 

El escritor y periodista Andrés Pascoe Rippey, explicó que el fentanilo es un opioide analgésico efectivo que actúa sobre el sistema nervioso central para aliviar dolores intensos y es una de las pocas opciones de tratamiento utilizadas, especialmente, para pacientes con cáncer en dosis pequeñas y controladas.

Argumentó que impedir el uso médico del fentanilo generaría un problema grave para los pacientes que dependen de este medicamento para controlar su dolor, crearía un desabasto de analgésicos y expondría a los pacientes a recurrir a drogas ilegales para controlar su dolor, lo que aumentaría el riesgo de sobredosis, así como el contrabando.

Por su parte, el consultor de salud de la organización Nosotrxs, Andrés Castañeda Prado, indicó que en México los opioides como el fentanilo, no son comúnmente recetados por médicos de forma tradicional pues para hacerlo se requiere de un recetario para medicamentos controlados.

Detalló que la mayor parte de los opioides se utilizan en ambientes controlados como una sala de urgencia, en un quirófano o en una unidad de terapia intensiva y que el fentanilo que causa muertes se realiza de forma barata en laboratorios clandestinos.

JGR

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